El legado de Don Pastor resiste

AROUSA

Hace más de un siglo que la familia Pombo suministra a vecinos y turistas tabaco y material escolar. Y fueron los pioneros en vender prensa en Vilanova

16 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Don Pastor es un personaje de la Vilanova de finales del siglo XIX, pero su legado resiste al paso tiempo. Tanto, que la librería fundada por él y que hoy regenta su bisnieta sigue conociéndose por su nombre. El nombre que reza en los papeles y en el viejo cartel que cuelga de su fachada es «Aurora Pombo» pero lo cierto es que en Vilanova casi todo el mundo sigue aludiendo a este vetusto local como la de Don Pastor.

La tradición no solo se mantiene sino que la empresa afronta planes de expansión. La librería-estanco-kiosco se traslada en otoño. Deja los aledaños de la plaza de A Pastoriza para situarse en un moderno bajo comercial situado al lado de otra iglesia, la parroquial de San Cipriano, en la calle Juan Carlos I.

Los libros, revistas y el tabaco que se apiñan ahora en apenas 30 metros cuadrados podrán replegarse en los 180 metros del nuevo emplazamiento. El negocio ganará en comodidad y operatividad pero dejará algo por el camino. «Quizá se pierda el encanto de este lugar», reconoce Aurora. Por supuesto, el olor a guiso ya no se volverá a mezclar con el del papel couché, porque en la de Pombo todavía se cocina en la trastienda. Pero los tiempos imponen el «renovarse o morir», y la de Don Pastor sigue en la brecha.

La librería primitiva estaba a pocos metros del pazo de O Cuadrante. Allí, el fundador, Pastor Pombo Regás, vendía las plumas y los pizarrillos que usaban sus alumnos en clase porque, además de librero y estanquero, era maestro

Quizá eso le sirvió para acercarse más a los literatos ilustres de Vilanova. Con Valle-Inclán se carteaba y con Julio Camba le unía más que una relación de amistad; eran compadres y el escritor era casi de la familia. De hecho, «só quería que lle planchara as camisas Aurora», recuerda José Canabal. Su mujer Aurora era la nieta de Don Pastor que, a su vez, heredó el negocio de su padre, Pastor Pombo Ferro. Ella murió joven (1977), dejando viudo y cinco niños. Las circunstancias hicieron que José, carpintero de profesión, tuviese que dejar su oficio para dedicarse por entero al estanco-librería y con la ayuda de sus hijos y de la tía Concha lograron mantener viva la herencia de Aurora Pombo.

Los Celtas y las pólizas

Mucho ha cambiado el negocio desde entonces. Eran los años de vender los Celtas cortos y las pólizas. Hoy siguen despachando papel timbrado y sellos, pero mucho menos, y ya quedan lejos los tiempos en que había que ir a buscar el tabaco a la de Basilio a Cambados, en taxi. Aquel ir y venir se acabó en 1980, cuando José se decidió a hacerse con el carné de conducir y se compró el Renault 6. Mucho tabaco y muchos libros y revistas transportó aquel coche, pero no más de los que vio pasar el mostrador sobre el que aún se apoyan los clientes y que proviene de la librería original.

Pocos mostradores -quizá los de Santos y Leiro no le vaya no a la zaga- fueron testigos de tantas parrafadas. «Aquí viña xente a comprar unha revista e botaba media hora falando», recuerda José. Ahora hay más prisas, pero Aurora hija sigue cuidando el trato cercano y familiar con los clientes: con los de Vilanova y los de fuera, que también los hay. «Hai turistas que levan 35 años vindo a comprar a prensa» y de vender periódicos, los Pombo saben un rato. No en vano, don Pastor fue el primero en despachar un diario en Vilanova.