El legado de Don Pastor resiste

Hace más de un siglo que la familia Pombo suministra a vecinos y turistas tabaco y material escolar. Y fueron los pioneros en vender prensa en Vilanova


Don Pastor es un personaje de la Vilanova de finales del siglo XIX, pero su legado resiste al paso tiempo. Tanto, que la librería fundada por él y que hoy regenta su bisnieta sigue conociéndose por su nombre. El nombre que reza en los papeles y en el viejo cartel que cuelga de su fachada es «Aurora Pombo» pero lo cierto es que en Vilanova casi todo el mundo sigue aludiendo a este vetusto local como la de Don Pastor.

La tradición no solo se mantiene sino que la empresa afronta planes de expansión. La librería-estanco-kiosco se traslada en otoño. Deja los aledaños de la plaza de A Pastoriza para situarse en un moderno bajo comercial situado al lado de otra iglesia, la parroquial de San Cipriano, en la calle Juan Carlos I.

Los libros, revistas y el tabaco que se apiñan ahora en apenas 30 metros cuadrados podrán replegarse en los 180 metros del nuevo emplazamiento. El negocio ganará en comodidad y operatividad pero dejará algo por el camino. «Quizá se pierda el encanto de este lugar», reconoce Aurora. Por supuesto, el olor a guiso ya no se volverá a mezclar con el del papel couché, porque en la de Pombo todavía se cocina en la trastienda. Pero los tiempos imponen el «renovarse o morir», y la de Don Pastor sigue en la brecha.

La librería primitiva estaba a pocos metros del pazo de O Cuadrante. Allí, el fundador, Pastor Pombo Regás, vendía las plumas y los pizarrillos que usaban sus alumnos en clase porque, además de librero y estanquero, era maestro

Quizá eso le sirvió para acercarse más a los literatos ilustres de Vilanova. Con Valle-Inclán se carteaba y con Julio Camba le unía más que una relación de amistad; eran compadres y el escritor era casi de la familia. De hecho, «só quería que lle planchara as camisas Aurora», recuerda José Canabal. Su mujer Aurora era la nieta de Don Pastor que, a su vez, heredó el negocio de su padre, Pastor Pombo Ferro. Ella murió joven (1977), dejando viudo y cinco niños. Las circunstancias hicieron que José, carpintero de profesión, tuviese que dejar su oficio para dedicarse por entero al estanco-librería y con la ayuda de sus hijos y de la tía Concha lograron mantener viva la herencia de Aurora Pombo.

Los Celtas y las pólizas

Mucho ha cambiado el negocio desde entonces. Eran los años de vender los Celtas cortos y las pólizas. Hoy siguen despachando papel timbrado y sellos, pero mucho menos, y ya quedan lejos los tiempos en que había que ir a buscar el tabaco a la de Basilio a Cambados, en taxi. Aquel ir y venir se acabó en 1980, cuando José se decidió a hacerse con el carné de conducir y se compró el Renault 6. Mucho tabaco y muchos libros y revistas transportó aquel coche, pero no más de los que vio pasar el mostrador sobre el que aún se apoyan los clientes y que proviene de la librería original.

Pocos mostradores -quizá los de Santos y Leiro no le vaya no a la zaga- fueron testigos de tantas parrafadas. «Aquí viña xente a comprar unha revista e botaba media hora falando», recuerda José. Ahora hay más prisas, pero Aurora hija sigue cuidando el trato cercano y familiar con los clientes: con los de Vilanova y los de fuera, que también los hay. «Hai turistas que levan 35 años vindo a comprar a prensa» y de vender periódicos, los Pombo saben un rato. No en vano, don Pastor fue el primero en despachar un diario en Vilanova.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos

El legado de Don Pastor resiste