Más de 30 directores de empresas, regatistas y autoridades compartieron mantel en Sanxenxo en el acto de entrega de las Reales Órdenes al Mérito del Deporte
16 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Los coches oficiales que entren por el dique pero solo los de autoridades. Al resto de invitados hay que buscarle otra ubicación», explicaba un señor trajeado oculto tras unas gafas Ray Ban a primera hora de ayer en la puerta del Real Club Náutico de Sanxenxo. Al otro lado el concejal de Seguridad Ciudadana, Salvador Durán, quien junto al jefe de caravanas de los Reyes y agentes de la Policía Local y Guardia Civil diseñaba el dispositivo que a las nueve de la noche irrumpiría en sentido contrario por el paseo de Silgar con sus Majestades. No hay margen al error. Es la primera vez que la Reina visita Sanxenxo. Él ya ha venido, con esta, media docena de veces, aunque ayer fue la segunda que hace de forma oficial y sin poder navegar.
Ni siquiera pasaron la noche en esta localidad, al término de la cena, la comitiva real, formada por ocho vehículos, se desplazó hasta el parador de Pontevedra para pasar la noche. Hoy toca madrugar para la tradicional entrega de los despachos en la Escuela Naval de Marín con motivo de la celebración de la Virgen del Carmen.
Preparativos in extremis
Los nervios llegaban ayer hasta tal punto en la taberna del puerto, el responsable de comunicación del Náutico, Alejandro Varela, apenas podía tomarse con tranquilidad un agua. «Andamos a cien, aunque está todo controlado», decía. En la mesa de la terraza, el amigo del Rey Pedro Campos continuaba trabajando en el protocolo de bienvenida. Hasta los operarios cambiaban la raída bandera de España por otra que todavía conservaba las marcas del planchado. Incluso, los maceteros volvían a pintarse de color madera.
Aunque con todos los preparativos parecen los Reyes los homenajeados, solo son invitados. Los verdaderamente importantes ayer los medallistas olímpicos en Pekín 2008, Fernando Echávarri y Antón Paz, que recibían las distinciones de oro de la Real Orden al Mérito Deportivo, arropados por la tripulación del equipo nacional de la Volvo Ocean Race, que un día más evitaron pasar por el puerto hasta última hora del día. Ni rastro.
Cena para 33 invitados
Junto a don Juan Carlos y doña Sofía se esperaba una comitiva no real de siete representantes de la administración local, provincial, autonómica y central. Núñez Feijoo, Rafael Louzán, Catalina González y hasta el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, estaba previsto que compartiesen mesa y mantel con el director de Caixa Galicia, José Luis Méndez, o el jefe del cuartel militar de la casa de su Majestad el Rey, el Teniente General Felipe Carlos Victoria de Ayala. Otros tantos directores generales de grandes empresas y amigos de juventud del Rey como Joaquín Ariza se sentaron a cenar, según lo previsto, en la cuarta planta del Náutico, después de recorrer las instalaciones y de que doña Sofía firme el libro de honor del Club.
Regalo de Catalina
Si a la Princesa Letizia le regalaron toda clase de ganchillos en cada visita oficial que hace, su suegra no es menos y la alcaldesa, Catalina González, empaquetaba ayer una mantelería elaborada a mano por el colectivo de Mulleres Rurais de la localidad. Ya pueden sentarse a merendar en Zarzuela sin manchar la mesa de mármol.