Hace dos años y medio, Juan Costas y el resto de integrantes del Club Escuela de Vela de O Grove se percataron de que el que fuera el pesquero más grande de ese puerto estaba a punto de ser desgüazado. Fue entonces cuando decidieron rescatar a ese buque del olvido y convertirlo en el Raquel C, un buque escuela que ayer fue inaugurado.
-¿Les costó mucho trabajo encontrar fondos para obrar esta transformación?
-Encontrar financiación siempre es una de las cosas más difíciles, porque supone encontrar a gente que crea en tu proyecto y que se decida a poner la pasta. Pero contamos con gente de O Grove, gente que entendió lo que queríamos, y eso que hace dos años y medio era difícil visualizar en qué se podía convertir aquel barco.
-Además de dinero, habrán invertido muchas horas de trabajo...
-Pues sí, fueron dos años y medio de trabajo continuo para poder convertir aquel pesquero en una goleta. Y hay mucho dinero metido, pero si hubiésemos dejado los arreglos en manos de un astillero... Entonces habría sido un proyecto inviable. Si lo hemos logrado es porque todos hemos trabajado.
-¿Cuál va a ser desde ahora la misión del «Raquel C»?
-Va a ser un apoyo más para la escuela, para que todos los participantes y los socios puedan disfrutarlo. Además nos va a permitir desarrollar nuevas actividades, como cursos de vela tradicional.