La concejalía de Ana Lorenzo entiende que la posibilidad de la apertura por las tardes en verano debe figurar necesariamente en el reglamento. Aunque su puesta en marcha, al igual que la fórmula que se adoptaría para hacerlo, son materia susceptible de negociación. Para empezar, razona la responsable del departamento, no sería necesario recurrir a ella más que si efectivamente existiese demanda. En caso contrario, añade, el horario estival, que ahora finaliza a las dos de la tarde, podría extenderse hasta las 15 horas. Es, en todo caso, otra hipótesis que la empresa tendría que consensuar con la asociación de padres de alumnos de la guardería. Un órgano que, al parecer, varios padres están interesados en constituir, porque hasta el momento tampoco existía.
En cambio, el Concello considera que hay modificaciones que no pueden ser cuestionadas. Una de ellas se refiere a la cuota que pagan aquellos alumnos que únicamente utilizan las instalaciones dos o tres horas por las tardes. Actualmente cotizan la tarifa general, de 110 euros, pero Ravella establece que, a partir del curso que viene se reduzca a la mitad, 55 euros. También es necesario, en opinión de los munícipes, conseguir que el servicio de comedor pueda ofertarse a la totalidad del alumnado, y no solamente a un cupo reducido de usuarios. La oferta, resume el gobierno local, tiene que ser integral. Por último, tampoco tienen sentido los servicios mínimos que la concesionaria aplica durante las jornadas laborales de Navidad y Semana Santa.