Los vilagarcianos se vuelcan con los actos de la festividad de Santa Rita

AROUSA

23 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La festividad de Santa Rita modificó en la jornada de ayer el nomal transcurrir de las horas en Vilagarcía. Con la práctica totalidad de los locales de la ciudad cerrados, la actividad se trasladó a la zona centro y al entorno del río de O Con, en A Xunqueira.

Desde primera hora de la mañana, en los actos litúrgicos, y hasta bien entrada la noche, el ambiente por las calles vilagarcianas fue multitudinario. El programa de actividades fue diseñado para todos los públicos y permitió que hubiese actos en diferentes lugares y a diferentes horarios.

A mediodía se estaban dando los últimos retoques al mercado de época. El marco era el de la Feira do XIX. Los que se acercaron a los puestos instalados en A Xunqueira pudieron comprar y comparar lo que se ofrecía en joyas, heráldica, marionetas, cuadros, lámparas o música. Pero además esta feria tuvo su parte gastronómica. Desde lo antiguo a lo moderno pasando por las raíces más clásicas. Carpas instaladas para comer en familia pulpo y churrasco entremezclaban aromas con las crepes, los embutidos, los quesos y hasta las pastas de corte árabe. El resto de atractivos los conformaban las especias, las infusiones y hasta se colaron productos habituales de los días de feria como ropa y calzado.

Actos litúrgicos

Pocos fueron los devotos que se perdieron alguna de las misas celebradas en el día de ayer. Desde primera hora los oficios religiosos rindieron un especial tributo a Santa Rita en su día grande. A mediodía hubo misa cantada con la actuación de la coral Santa Eulalia y Nosa Señora da Xunqueira. La iglesia de Vista Alegre fue el epicentro de la actividad aunque no sería hasta las ocho de la tarde cuando la santa saliese en procesión por las calles de la ciudad ante la atenta mirada de cientos de fieles.

Como viene siendo habitual, la procesión estuvo complementada por los acordes musicales de grupos tradicionales y los de la Banda de Vilagarcía.

Exhibiciones

Pasadas las seis y media de la tarde, tomó cuerpo la escenificación de la lucha contra las tropas francesas. Las orillas del río O Con se convirtieron en un escenario bélico que tuvo a españoles y galos frente a frente. Los representantes del gobierno municipal actual fueron testigos de excepción. Cañonazos, ropajes de la época y expulsión del territorio fueron los ingredientes de este pasaje histórico ya conocido pero no por ello menos atractivo.

Entre los puestos hubo exhibiciones de los diferentes oficios. Los niños pudieron comprobar cómo en otras épocas se trabajaba con el hierro o qué es una rueca fuera de los cuentos. La guinda la pusieron los fuegos artificiales. Se consumieron en llamas tres representaciones inconográficas de esas profesiones y el olor a pólvora se fundió entre los presentes con el de la comida y los postres que emanaban de los diferentes puestos.

El plano deportivo y de competición también tuvo su hueco en la jornada festiva. En la pista de karts no se pudo reeditar el duelo del año pasado entre el portavoz nacionalista, Castro Ratón y el popular Tomás Fole, porque faltó a la cita este último.

Finalmente, en el parque Miguel Hernández se instaló el cine itinerante «A caixiña dos mistos», de Mr. Misto, para el público infantil.