Al patrón mayor de A Illa, Benigno Chaves, hay temas que lo sacan de quicio. Uno de ellos es la lentitud a la que evolucionan todas las actuaciones que afectan a la flota pesquera isleña. Las infraestructuras llegan tarde al que es uno de los puertos estrella de toda la ría. Y además de tarde, lo hacen mal y a rastro. Para muestra, los pantalanes de O Xufre. Empezaron a construirse en febrero del año 2004, «e aínda hoxe non están completamente listos», sentencia el patrón mayor. ¿Qué falta? Entre otras cosas, la cerradura que permita impedir el paso a las personas ajenas a las embarcaciones, entre las que no faltan ladrones de mayor o menor calibre.
Pero esa no es la única carencia que en la cofradía quieren ver solucionada de inmediato. En enero de este mismo año, tras mucho insistir, Benigno Chaves logró entrevistarse con los responsables de Portos de Galicia para poner sobre la mesa de los entonces inquilinos una amplia lista de peticiones. Las más destacadas pasaban por cambiar el sistema de amarre, introduciendo peinetas cada dos embarcaciones. En cada una de esas peinetas debería instalarse un punto de agua para mejorar el servicio. Y por último, aunque no más importante, estaba el tema de la seguridad. Con los robos al orden del día, Benigno Chaves había reclamado el cierre de la zona de pantalanes y las cámaras de vigilancia que Portos de Galicia había anunciado unos meses antes.
Chaves confiaba en que, tras aquella reunión, esas actuaciones se realizasen de forma más o menos inmediata. «Tampouco pedimos grandes cousas», argumentaba ayer el patrón mayor de A Illa. Sin embargo, nada se ha movido desde entonces. Las elecciones del mes de marzo y el cambio en la Xunta algo habrán tenido que ver en esos retrasos, pero el patrón mayor isleño no acepta esa excusa. «Os que marcharon ben que se apuraron en adiantar os traballos do porto deportivo. E das instalacións para a xente da Arousa non se preocuparon nada en absoluto», sentencia.
El largo recorrido
Ahora, con el nuevo gobierno aún asentándose, Chaves se muestra resignado a que aún habrá que esperar por unas actuaciones mínimas. Por que la historia de los pantalanes de O Xufre, dice, es la de una obra que «parece que foi realizada coas sobras que lles iban quedando doutros lados». Tras muchos años de reivindicaciones, los trabajos de instalación de estas estructuras comenzaron en febrero del 2004, y fue Manuel Fraga quien las bautizó en noviembre de ese mismo año. En marzo del 2006, un temporal dejó en evidencia que en los barcos amarrados en los pantalanes estaban a merced de los vientos y las mareas, y que era precisa la construcción de un dique de abrigo. Desde que la necesidad fue detectada hasta que se comenzó la construcción de esa estructura pasaron dos años completos. «Esta parece unha obra faraónica. Non pedimos nada extraordinario, pero parece que non damos acabado máis», sentencia Chaves.