O Corgo se resiste al césped

AROUSA

Los principales jardines de la localidad llevan meses vallados a la espera de que la hierba en ellos plantada decida florecer

14 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En las directrices del buen gobierno de O Grove, el alcalde José Antonio Cacabelos incluyó hace ya tiempo un mandamiento: «Las zonas verdes y los espacios públicos de un pueblo tan turístico como el nuestro tienen que estar impecables». Esa «apuesta personal» del regidor ya se ha dejado notar, dice, en zonas como Beiramar, donde los espacios están ahora más limpios y ordenados que hace unos años. O Corgo, sin embargo, se resiste a los planes de embellecimiento que Cacabelos tiene para O Grove. Desde hace meses, unas vallas rodean los principales jardines de la villa, el corazón turístico de la localidad, generando una sensación en quien las ve de obra inacabada, de proyecto congelado, de provisionalidad poco atractiva.

Pero las vallas tienen que estar. Son un profiláctico con el que se está intentando proteger el césped plantado en los jardines situados frente al Concello por una empresa contratada al efecto. Un césped que, reconoce Cacabelos, «no acaba de cuajar». «Ya llevamos tres intentos, pero hasta ahora no ha habido manera. Entre las palomas, los perros... El caso es que no va para arriba», contaba ayer el regidor. Pero ni siquiera los tres intentos frustrados por cubrir de verde la tierra de las jardineras de O Corgo han conseguido desanimar al alcalde meco. «Voy a volver a ponerme en contacto con la empresa para que hagan lo que sea necesario. En todos lados hay césped, y también aquí lo va a haber», concluye el regidor.

Lo cierto es que, pese a estar en el corazón de O Grove pese a ser paso obligado para la mayoría de los turistas que llegan a la localidad, y pese a ser escenario de los principales eventos que en este municipio se producen -Festa do Marisco incluida-, los jardines de O Corgo nunca han presentado un aspecto parejo a su importancia. Pero su aspecto desaliñado sobresalta ahora más que nunca a los visitantes, tras las obras de humanización del entorno que se han ido desarrollando, con el paso de los años, a su alrededor. La belleza ha cuajado en esas áreas. A ver si el césped acaba de cuajar, por fin, en las jardineras, y se cumple así el deseo del alcalde.