Solo los más allegados a la familia acudieron ayer al entierro de Manuel Carballo Jueguen, fallecido en el Complejo Hospitalario de A Coruña por una complicación en una operación programada del corazón. Un centenar de personas acudieron al tanatorio cambadés de donde partió el féretro pasadas las cuatro y media de la tarde, para después celebrarse el funeral en la iglesia de San Mariña, un acto al que se sumó otro centenar de personas entre amigos y familiares del fallecido. La homilía corrió a cargo del párroco José Aldao, que pidió perdón por los pecados del fallecido «y de todos nosotros, porque todos somos pecadores», dijo ante el féretro del difunto y ante sus familiares más cercanos. Posteriormente estaba previsto que los restos mortales de Carballo Jueguen se enterrasen en el cementerio de Caleiro, al lado de la tumba de su hijo Daniel Carballo, fallecido hace 16 años acribillado a tiros en el pub Museo de Vilagarcía. Cuando tuvo lugar aquel ajuste de cuentas, uno de los más sangrientos en la comarca, el padre de Danielito estaba en la cárcel cumpliendo una condena por contrabando, y no quiso acudir al entierro para no hacerlo esposado. Las relaciones entre padre e hijo ya no eran buenas entonces, porque el empresario le reprochaba a su vástago sus relaciones con el mundo del narcotráfico. Curiosamente el padre tampoco se pudo resistir a la tentación del dinero fácil que aportaba el tráfico de estupefacientes, ya que una década después de la muerte de su hijo fue condenado por la Audiencia Nacional como uno de los responsables de un alijo de dos mil kilos de cocaína a bordo del Dobell, un sumario en el que también fue juzgado y condenado el ex secretario de la Cámara de Comercio de Vilagarcía, Pablo Vioque. La pérdida de Manuel Carballo la lloraron no solo su mujer y sus hijas, sino también los miembros del clan de los Caneos, no en vano la hermana del fallecido estaba casada con Manuel Baúlo y ella misma fue víctima del ajuste de cuentas que en el año 1994 acabó con la vida de su esposo a manos de unos sicarios. Seis años fuera Los vecinos de Manuel Carballo llevaban seis años sin verlo por la comarca, ya que el empresario huyó de la Justicia junto con Luis Jueguen cuando en el 2003 se le condenó por el alijo del Dobell. Se cree que pasó tres años escondido en Portugal, hasta que en el 2006 se entregó a la Justicia. Desde entonces estaba en prisión, y fue una enfermedad del corazón la que permitió que se le trasladase hace unos días desde la cárcel de Teixeiro al Complejo Hospitalario de A Coruña para una intervención quirúrigica. El veterano narcotraficante no pudo superar la operación y falleció en la noche del miércoles al jueves.