El día que los arousanos recobraron sus concellos

AROUSA

Los vilagarcianos estrenaron la nueva etapa de libertad repartiendo casi por igual su voz entre izquierda y derecha, con gobierno PSOE-PCG. La ilusión y la unidad marcaron la primera corporación, de la que solo sigue en activo Rivera

05 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuatro largas décadas de dictadura después, el 3 de abril de 1979 los ciudadanos de España recuperaban en las urnas el derecho a elegir a los responsables de la gestión de sus ayuntamientos. Los protagonistas de las primeras elecciones municipales democráticas desde la República siguen recordando hoy aquellos días de hace ahora 30 años con una palabra común: ilusión. En Vilagarcía los comicios dieron voz y voto a cuatro formaciones políticas, con victoria por un solo concejal para la izquierda del PSOE (7 ediles) y el Partido Comunista Gallego (4). La oficialista UCD, que llevaba a José Manuel Redondo de cabeza de lista y al último alcalde predemocrático, José Luis Nogueira, como número dos, empató a 7 con los socialistas, pero su aliado natural, Coalición Democrática, precedente de Alianza Popular, solo sacó 3 representantes. El socialista José Francisco Recuna, con el apoyo del PCG, se convirtió en el primer alcalde vilagarciano de la nueva etapa, recogiendo el testigo de sus familiares republicanos Elpidio Villaverde y Valentín Briones. Recuna recuerda que entonces «todos éramos una piña». En el partido, y en la corporación. Porque después de bregar «cuerpo a cuerpo» con los vecinos de cada lugar de Vilagarcía en busca del voto, como rememora el hoy edil de Ivil y ex alcalde José Luis Rivera Mallo, los concejales electos representaron a la perfección «o famoso consenso da Transición». Así lo apunta otro de los protagonistas de la corporación del 79, Gonzalo Bouza-Brey. «Aquel foi quizais o período máis pacífico da vida municipal de Vilagarcía. Todos os grupos tiñamos asumido que había que democratizar o concello. Moitos asuntos foron aprobados por unanimidade». «Nuestra relación con el gobierno siempre fue de respeto mutuo y colaboración», apunta un Rivera entonces en las filas de CD. Fue de esta manera, con la ayuda más de una vez de la oposición, como el primer gobierno vilagarciano postfranquista culminó su mandato completando actuaciones que aún hoy, 30 años después, perduran en el tiempo. Así, Recuna enumera desde la construcción y puesta en marcha de la depuradora hasta la compra del antiguo Círculo Mercantil, hoy biblioteca en Rey Daviña, pasando por varios campos de fútbol, el polideportivo de Fontecarmoa y «un programa de obras para cubrir las necesidades básicas de los vecinos. Sobre todo en el rural. Intentamos no defraudar a la gente», dice Recuna, especialmente orgulloso de sus gestiones para la construcción del asilo. Todo ello, con unos medios muy lejanos a los que hoy maneja el Concello. «Cuando nos fuimos en el 83 el presupuesto de Vilagarcía era de 375 millones de pesetas (hoy es de más de 4.000), y el alcalde era el único que cobraba sueldo. Los ediles cobraban por ir a las comisiones, pero poníamos ese dinero en un fondo común para pagar la gasolina que gastaban en las gestiones municipales, y para contratar a la sustituta de la secretaria del alcalde cuando la titular se iba de vacaciones». Muestra de la exigencia de la dedicación política de entonces son los nueve cambios registrados a lo largo del primer mandato en la corporación, por la que llegaron a pasar en cuatro años 30 concejales. De ellos, solo dos repitieron tras las segundas municipales. Manuel Tourón, bajo las siglas de Coalición Independiente de Galicia (CIG) y José Luis Rivera Mallo, el único de los 21 fundadores del municipalismo vilagarciano presente en todas las corporaciones y aún en activo. Once de sus compañeros del 79 ya no están entre nosotros.