Los niños son el futuro. No es una frase hecha, sino la más rotunda de las verdades. Por eso es bueno inculcar en ellos buenas prácticas, como el respeto por el medio ambiente. A nosotros nos cuesta más ser verdes -hablo de ecología-, pero a ellos no si empiezan desde pequeños. Los alumnos de la escuela infantil del Hospital do Salnés, que lleva por nombre el de Mafalda, fueron ayer al monte Abelle, en Rubiáns, para plantar árboles. Fueron trece acebos, carballos y abedules. Uno por cada alumno, uno por el hospital, otro por el concello y otro por la guardería. Los acompañó la concejala de Xuventude y Asuntos Sociais, Ana Lorenzo (BNG), y tras la plantación se zamparon un bizcocho que habían hecho los niños con sus profesores. Vamos, una mañana ideal.
La Asociación de Escritores en Lingua Galega celebró ayer en el Museo do Povo la sexta edición de Os bos e xenerosos, acto con el que reconocen a los autores o colectivos que hayan contribuido a la difusión de la cultura gallega. Ayer, el galardón y el homenaje fueron para la vilagarciana Mariví Villaverde , hija de Elpidio Villaverde , último alcalde republicano de la capital arousana. Mariví tuvo que exiliarse en Argentina cuando estalló el golpe de Estado de Franco y la Guerra Civil. Sus memorias fueron publicadas en el libro Tres tempos e a esperanza, que editó Alborada y reeditó después Edicións do Castro y A Nosa Terra con un nuevo epílogo e incluyendo los nombres reales de los protagonistas. Ocultos durante años por temor a que fueran represaliados por el régimen del dictador. Enhorabuena a Mariví, porque se lo merece de verdad.