Cuatro pilotos de la sexta escuadrilla de aeronaves de la Armada enseñan a los alumnos de segundo curso de la Escuela Naval las reglas básicas para ser pilotos
25 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los 65 aspirantes de segundo curso de la Escuela Naval realizarán, hasta el 6 de marzo, dos viajes en los helicópteros para conocer el manejo de las aeronaves. Se han desplazado hasta Marín dos helicópteros de la sexta escuadrilla de la Armada, con base en Rota, cuatro pilotos y seis técnicos de mantenimiento. Comanda este destacamento aéreo el capitán de corbeta Carlos Rosano Jiménez.
La ría luce espléndida para estas prácticas de vuelo. Con apenas una capa de neblina matinal, el resto de la jornada discurre sin problemas. Las aeronaves desplazadas hasta Marín pertenecen a la clase Hughes 500, con una autonomía de vuelo de dos horas y media y pueden circular a 180 kilómetros por hora.
Ayer los helicópteros volaron en turnos de media hora para que tanto la prensa como los alumnos pudiésemos unos observar y otros pilotar las aeronaves. En el caso del helicóptero puesto a disposición de los medios por la Armada su piloto fue el alférez de navío Alberto Palencia.
El espectáculo, a varios cientos de metros de altura, es magnífico. A lo largo de la costa, las playas lucen despejadas brillando con la arena fina. Los barcos de pesca parecen hormigas, mientras que las bateas se asemejan a pequeños cubos dispuestos con mayor o menor acierto en el mar. El litoral, desde el cielo, parece bastante bien conservado, aunque el desmonte de A Granxa, en Dorrón, destaca como una profunda herida de color marrón.
El Lérez surca la ciudad de Pontevedra y edificios emblemáticos como la sede nueva de la Xunta, el monasterio de Lérez, el Hospital Montecelo o la praza da Ferrería marcan el panorama. Para la prensa, la presencia de los helicópteros es una oportunidad de describir la ría, pero para los alumnos una ocasión de descubrir si su futura carrera militar pasará por la conducción de las alas de la Armada.