Tres sanitarios de urgencias fueron agredidos en las últimas semanas

El coordinador recuerda que estas prácticas, además de ser un delito, deterioran la sanidad pública


La saturación de los servicios sanitarios debería concienciar cada vez más a los pacientes en la necesidad de respetar el trabajo de los profesionales que ven cómo la actividad se incrementa sin que haya a la vez aumento de medios y de personal. Pero no es así, y son testigos de ello los sanitarios de urgencias del Hospital do Salnés, que por las características del servicio, son los que más sufren las protestas, denuncias e incluso insultos de los pacientes que esperan para ser atendidos y de sus familiares. En cierto modo, la tensión en esos momentos es lógica e incluso comprensible, pero lo que ya no tiene justificación alguna son las agresiones verbales e incluso físicas. Sin embargo, el personal de urgencias del hospital comarcal las ha padecido siempre, y en las últimas semanas, cada vez más a menudo. Recientemente se han contabilizado tres casos, y en el último mes, dos. El último ha tenido lugar el pasado fin de semana.

Según explicó el coordinador del servicio, son personas que pierden los nervios, que se cansan de esperar o que no están dispuestos a permitir que otro paciente que los sanitarios consideraron más urgente les pase delante. Tato Vázquez ha querido denunciarlo para que no se repitan hechos tan graves. «Todos los profesionales entendemos el estrés que genera entre los acompañantes y en el propio paciente el ser atendido por una urgencia médica, pero desde luego el profesional sanitario no es culpable de esa patología, ni desea desde luego empeorarla. Es por ello que las amenazas verbales y físicas entorpecen enormemente el procedimiento de diagnóstico y tratamiento del propio familiar, además de numerosos efectos colaterales, y son absolutamente reprobables».

Las víctimas de estas agresiones en el hospital han necesitado un tiempo de curación para las lesiones inflingidas por los pacientes y sus familiares, lo que supone, además de un importante perjuicio personal para el afectado, un deterioro del propio sistema sanitario, ya que el profesional agredido se ve obligado a coger una baja, y su sustitución es generalmente muy difícil por el déficit de profesionales sanitarios que se padece en toda Galicia.

Tipificado como delito

Además, el coordinador de urgencias recuerda que en la actualidad este tipo de agresiones está tipificado como delito de atentado, ya que no se atenta contra un ciudadano en particupar sino contra una autoridad que está en el ejercicio de sus funciones. La ley fue modificada hace unos meses en ese sentido y afecta, entre otros, a los médicos y a los profesores. A todo ello, Tato Vázquez añade que esas agresiones también descalifican al que las practica, que se queda así sin argumentos para defender sus derechos, y «deterioran el correcto funcionamiento de la sanidad en su conjunto».

Su coordinador quiere así llamar la atención de los usuarios y pacientes para que hagan un buen uso de los servicios públicos y entiendan las condiciones en las que a veces tienen que realizar estos profesionales su trabajo. Como indica Vázquez, la sanidad es un bien público «que todos tenemos el derecho de utilizar pero también el deber de cuidar».

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