Duelo de banderolas en Cambados

AROUSA

En uno de los principales feudos populares, el BNG se atrevió a plantar cara. Lo hizo contra el presidente nacional del PP, Mariano Rajoy, quien dejó pequeño A Cultural

21 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Azul o rojo. A Cultural o A Xuventude. PP o BNG. Los que quisiesen aprovechar la jornada de ayer para elegir entre las propuestas de los populares y las de los nacionalistas no pudieron hacerlo. Por lo menos, en Cambados. Unos y otros quisieron medir sus fuerzas en la villa del albariño. Teniendo en cuenta que el municipio es un feudo popular, el Bloque lo tuvo difícil. Pero se atrevió a plantar cara nada menos que al presidente nacional del partido, Mariano Rajoy. Quizás por su presencia, quizás porque el PP «ten gañada a maioría absoluta en Cambados» como proclamó en el mismo espacio el candidato Núñez Feijoo hace solo una semana, lo cierto es que A Cultural se quedó pequeña para acoger a los populares. Ochocientas personas abarrotaron el local.

Todas ellas se pusieron en pie cuando Rajoy, acompañado del alcalde Cores Tourís y de la candidata Rosa Oubiña, entró en el salón. «Esto está ata a bandeira. Non coma esa reunión de grupo que ten o Bloque a esta hora no auditorio e que necesitará que Quintana volva desviar autobuses», aseguró el regidor entre los gritos de los asistentes. Presentó a su presidente como «un verdadeiro cabaleiro do albariño» y le prometió una nueva victoria porque «Cambados e O Salnés son populares».

El líder del PP se ganó al público con sus dos primeras preguntas. «¿Alguien ha pagado quince euros por venir aquí? ¿Alguien tenía pensado ir a Portugal y acabó aquí?», inquirió tras concluir que «nos tratan como a borregos». Rajoy se refirió al bipartito como a «dos gobiernos que solo han generado problemas, líos, disputas y escándalos» y propuso «decir la verdad, austeridad y ayuda para los pequeños empresarios» como sus recetas para salir de la crisis.

De economía habló, y al mismo tiempo lo hacía el portavoz del BNG en el Congreso, Francisco Jorquera. En un ambiente más comedido, menos festeiro , el nacionalista detalló las propuestas de su formación para afrontar la crisis. Ante un auditorio con todas las butacas ocupadas, que no dudó en interrumpirle con aplausos, habló del «expolio enerxético» que vivió Galicia en época popular y defendió, una vez más, el concurso eólico. Tildó de falso el interés de Núñez Feijoo por el medio rural, «pois pensaba que había vacas macho» y le llamó el «Esperanza Aguirre de Galiza».

De cerrar el acto se encargó la cambadesa Montserrat Prado, quien inició su intervención anunciando que ya se habían dado los primeros pasos para transferir a Galicia las competencias sobre la AP-9. Defendió el autogobierno, «porque estábamos afeitos a que as decisións de Galiza se tomasen en despachos» y aseguró que la fuerza del BNG «reside nos miles e miles de galegos que nos apoian». Se refirió también a Cambados, «donde a algúns non lles gustou que se demostrase que hai outras formas de facer política» y acusó al alcalde de «ser un mal xogador» por oponerse a las obras de San Francisco, al proyecto de Vivenda o a las políticas vitícolas. Por último, pidió más apoyos para su partido, para convertir el sector del mar «nun sector estratéxico para o próximo Goberno galego».