Dos meses y medio después de que su grúa ardiese en el conflicto bateeiro, Carlos Viñas aún no ha podido retomar su actividad
12 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Él fue una de las víctimas colaterales del último conflicto bateeiro. A finales de noviembre, la grúa de descarga de mejillón que explotaba en el muelle de O Xufre amaneció envuelta en llamas. La máquina quedó totalmente inservible, y el negocio de este isleño irremediablemente tocado. Han pasado dos meses y medio desde aquella aciaga madrugada, y el hueco de la grúa sigue siendo eso, un hueco en el muelle de O Xufre. «Deixáronme espido, e espido estou», comentaba ayer. Ahogado, eso sí, en una maraña burocrática a la que no acaba de ver la salida.
¿Por qué el retraso? Él asegura tenerlo todo listo para poder recomponer su actividad. El proyecto para la instalación de la nueva grúa está «peritado e visado polo Colexio de Arquitectos». Tiene también la máquina, «pero en terra», aún lejos del puerto. Y es que para poder colocar esa estructura «preciso permiso para facer a cova». Y el permiso, que se lo tiene que dar Portos, aún no obra en su poder.
«Estanme mareando», protesta Carlos Viñas. Desde el mismo día en el que se produjo el incendio, está trabajando para poder sustituir la grúa quemada. Pero estos dos meses y medio se han convertido en un eterno cruce de papeles entre el ente autónomo Portos de Galicia y este empresario. «Cando presentei a primeira solicitude, tardaron semanas en contestarme, e cando me contestaron só me dixeron que tiña que mandarlles outra documentación», argumentaba. «Mandeilla hai máis dun mes, e desde aquela non volvín ter contestación ningunha», sentencia.
Cuantiosas pérdidas
Con tanto tiempo de espera sobre sus espaldas, Carlos Viñas asegura que el incendio que hace dos meses y medio alteró su vida fue «unha broma que me vai sair ben cara». «Tranquilamente vaime dar en 120.000 euros de gastos», sentencia este hombre, al que la paciencia se le comienza a agotar. «E iso, só de gastos», insiste: la grúa, la excavación, el proyecto, el pago de los peritos a los que ha tenido que recurrir... A todo ello hay que sumar el dinero que ha dejado de ingresar en todo este tiempo de «vacacións forzadas», según él mismo dice. «Agora vivo das cintas de descarga de sacos, que tamén son miñas», explica.
Pero la descarga de mejillón de industria le sigue vedada por falta de maquinaria. Y eso que su intención era tenerlo todo listo para poder haber operado ya durante el pasado mes de enero. «Eu quería estar traballando xa a principios de ano, por que calculara que con todo o problema que houbera antes, nese mes se ía sacar moito mexillón a ía a haber bastante chollo». Pero no ha podido ser, y en la caja de su empresa han dejado de entrar, calcula «outros 12.000 euros».