El IES Castro Alobre acogió en la tarde de ayer un encuentro entre partidarios y detractores de que esta materia siga presente en los actuales planes de estudio
03 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La candente actualidad en materia de docencia sigue generando puntos de vista difícilmente reconciliables. Ayer, el instituto Castro Alobre hizo un ejercicio colectivo de debate en el que, bajo el título A relixión no ensino, contrapuso dos opiniones tan acreditadas como contrarias. Por una parte, Luis Otero Outes, vicario de Ensino de la Universidad de Santiago de Compostela, defendió la opción de que la asignatura de religión debería de seguir de plena actualidad y no perder terreno frente a otras materias. En el otro lado de la balanza, se situó Ramón Reguera Varela, ex profesor de filosofía del propio centro escolar y presidente de honor del Aula Castelao de Filosofía de Pontevedra.
Ante el numeroso público asistente, ambos entendidos se esforzaron por sintentizar dos doctrinas de pensamiento divergentes condenadas a verse a diario las caras en la realidad educacional del siglo XXI en España. Abrió el fuego dialéctico Luis Otero y empleó su turno en hacer un repaso por los grandes acuerdos, a diferentes niveles, en los que se contempla el respeto de elección que tienen los padres sobre la educación de sus hijos. Se invocó a lo explicitado en la Constitución, en la relación de los Derechos Humanos y en otros muchos acuerdos a lo largo de las últimas décadas.
El gran argumento esgrimido por el vicario fue que «a relixión non está presente na educación porque o queiran os bispos ou a propia Igrexa. Está porque son os pais os que a demandan». Y como colofón final al primer turno aseveró que su posición es la de defender «a educación voluntaria da relixión, nunca a obligatoria».
Reguera tomó la palabra para rebatir y explicar algunos de los conceptos básicos que siempre se utilizan en este tipo de debates. Así, se repasaron las significaciones y matices de términos como el laicismo, la laicidad y la aconfesionalidad. En su disertación, el profesor de filosofía echó mano de grandes autores de las diferentes escuelas y así, se invocaron los pensamientos y argumentos de Aristóteles, Platón, Kant y hasta de Castelao y Antonio Machado.
El hilo argumental del docente se basó en los cuatro pilares de la laicidad: la libertad de la conciencia, la igualdad, la justicia y el pluralismo. De ahí salieron quizás algunos de los argumentos más interesantes para el público, ya que explicó Reguera que «cada persoa é autónoma, non súbdita. Non pode haber desigualdades ainda que si diferencias, xa que iso enriquece» y explicó que «non fai falta tolerancia porque implícitamente somos todos iguais e non hai que tolerar o que xa é igual en si mesmo». Finalmente, aseveró que «as crenzas son un dereito, non un deber» y que «as confesións poden sinalar o pecado, pero non o delicto».
Como conclusión, Luis Otero abogó por una «maior pluralidade» en cuanto a la enseñanza se refiere. Y quizás lo que más inquietó a todos los presentes fue el argumento que dejó en el aire en el que lanzaba la pregunta retórica de si «¿só a relixión adoutrina?».