La eterna asignatura pendiente

AROUSA

El PP no fue capaz de sacar el PXOM adelante en ocho años y el cuatripartito no ha avanzado un ápice en la redacción del documento en año y medio de gobierno

01 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

O Grove carece de un instrumento urbanístico para ordenarse y desarrollarse. Las Normas Subsidiarias de Planeamiento aprobadas en 1996 fueron suspendidas por el llamado decreto Cuíña en junio del 2002. Así las cosas, ya solo quedaba darle máxima celeridad a la redacción de un Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM). El conselleiro, Xosé Cuíña, anunciara entonces que, con el empeño de todos, el documento podría estar listo en nueve meses. Seis años y medio después, ese parto sigue sin producirse.

Cuando en junio del 2007, PSOE, BNG, Esquerda Unida y Partido Galeguista firmaron el pacto que les llevaría a gobernar O Grove dijeron, y así lo plasmaron por escrito, que la redacción del PXOM iba a ser su prioridad, pero nada se ha avanzado al respecto.

El alcalde, José Antonio Cacabelos, -que en virtud de las condiciones del pacto tiene las competencias de Urbanismo- mantuvo al inicio del mandato varias reuniones con colectivos profesionales y sociales del Concello con el fin de conocer sus ideas y sugerencias para tenerlas en cuenta a la hora de redactar el PXOM, pero, por ahora, no se han plasmado sobre ningún documento.

El regidor insiste en que, aunque calladamente, se está trabajando en el PXOM, pero el caso es que ni siquiera hay equipo redactor. El único paso concreto que ha dado el cuatripartito en estos meses ha sido rescindirle el contrato al equipo redactor contratado por el PP y tramitar ante Política Territorial una subvención para financiar los trabajos de redacción.

En noviembre del 2007 se celebró la primera y única reunión con los grupos de la oposición (Partido Popular y Alternativa Meca) para hablar del asunto y hace más de un año que el pleno aprobó una moción de AMeca por la que pedía la constitución de la comisión de Urbanismo y del Consello Local de Urbanismo para, en definitiva, agilizar y enriquecer el futuro plan; pero estos acuerdos se quedaron en papel mojado.

A partir de ahí, en otras muchas ocasiones se habló del PXOM en el pleno, pero siempre a instancias de la oposición, para pedir explicaciones sobre la marcha de los trabajos o criticar la falta de noticias al respecto. Cacabelos llegó a ponerle fecha a la aprobación del plan: el primer cuatrimestre del 2009. Obviamente, ya no dará tiempo a cumplir estos plazos.

PP y AMeca no fueron los únicos que manifestaron su preocupación por el retraso en los trabajos. En noviembre del 2007 apareció en escena el ex concejal José María Mourelos para anunciar la creación de la comisión pro PXOM de O Grove. Se trataba de un grupo de empresarios ligados al mundo de la construcción y el negocio inmobiliario -que pretendían aunar voluntades en la cofradía, asociaciones empresariales y comuneros- cuya finalidad era presionar al gobierno local para que se pusiese de una vez las pilas en lo que al PXOM se refiere. Pero aquella comisión fracasó estrepitosamente y solo llegó a celebrar un par de reuniones.

Dos meses después era la asociación de empresarios Emgrobes la que manifestaba su preocupación por esta cuestión y organizó una charla con José Norberto Uzal. Este experto urbanista dio algunas claves en una conferencia que suscitó un gran interés entre el público: dijo que la aprobación del PXOM es «urgente e imprescindible» para O Grove. «Aunque sea un plan que no satisfaga a todos, lo importante es conseguir el menos malo de los planes, que siempre es mejor que no tener ninguno», indicó Uzal. Pero en O Grove parece que no son capaces ni de hacerse con un mal plan.

Los ocho años que el popular Miguel Ángel Pérez estuvo en la alcaldía solo sirvieron para conseguir redactar un documento que no llegó más allá de la aprobación inicial, en diciembre del 2004. Un gobierno en minoría, como era el caso, no es el mejor escenario para llevar adelante una empresa de esta naturaleza. El PP tenía enfrente una oposición que fiscalizó al milímetro sus propuestas y se encontró, además, con la Plataforma Meca. Este colectivo fue capaz de movilizar a 2.000 grovenses en una manifestación, en febrero del 2005, para expresar su rechazo al PXOM. Esta circunstancia, unida al hecho de que el plan recibió más de dos mil alegaciones, hacía prever un largo y tortuoso camino para llevarlo a buen puerto. A partir de entonces, poco recorrido le quedó. El PXOM alcanzó la meta de la aprobación inicial, pero se quedó ahí.

El cuatripartito llegó en el 2007 con ganas y fuerza para retomar esta carrera, pero apenas tomó la salida. Y como la recta final todavía está muy lejos, el gobierno local opta ahora por dirigir sus esfuerzos en buscar soluciones parciales. Esto es, redactar planes especiales que le permitan sortear las trabas urbanísticas que pesan sobre parcelas como las del centro de salud o habilitar suelo industrial en A Siradella.

José Antonio Cacabelos cuenta para ello con el apoyo de la Consellería de Política Territorial, que es la que tiene que autorizar estos planes en última instancia, una ventaja con la que no contaba el Partido Popular cuando gobernaba, según denunció el ex alcalde Miguel Ángel Pérez esta misma semana en pleno.