El equipo arlequinado volvió a ganar dos meses y medio después, y lo hizo a lo grande, a base de una extraordinaria defensa y un cambio accidental de sistema de juego
20 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Seis jornadas llevaba encadenadas el conjunto vilagarciano sin sumar un solo punto. Dos meses y medio sin conocer la victoria. Negros números que hacían presagiar en la mente de muchos un nuevo naufragio el domingo frente a todo un clásico del fútbol gallego y candidato a la promoción de ascenso a la Segunda B, el Ourense. Nada más lejos de la realidad.
El orgullo de la plantilla arlequinada acabó aflorando por fin. Cual animal herido, el Arousa se revolvió para pasar de cazado a cazador y recuperar la gracia de su afición con un 6-2 que pasa a los anales de la historia del club vilagarciano, y que pudo haber sido mucho más abultado.
La necesidad y un imprevisto de última hora se conjugaron para descubrir al Arousa la fórmula mágica del éxito. Una extraordinaria y extenuante defensa a lo largo y ancho de todo el campo, mezclada y potenciada por un cambio accidental de sistema.
Y es que hasta el domingo por la mañana Juan Laxes no se decidió a aparcar sus apuestas anteriores, 4-2-3-1, 4-1-3-2 o 4-1-4-1, para decidirse por un 5-2-3. La razón del cambio, explicaba ayer el propio técnico, no fue otra que la necesidad de adaptarse a los recursos humanos de los que disponía, tras sumarse a última hora Nelo a Fernando y Roberto en el parte de bajas a causa de un virus gástrico.
La adversidad se tornó en una oportunidad de oro que el Arousa no dejó escapar. La defensa, con una línea de cinco zagueros formada por Miguel, Alberto y Santos en el centro, y Jónathan y Luis Alberto ocupando los laterales, encontró por fin la complicidad del resto del equipo. Desde Padín y Manu Rodríguez en el doble pivote, hasta el tridente ofensivo liderado por Hugo, convertido en estrella con la inestible y brillante ayuda de Chiño y Juanito, asistentes de oro.
La nueva disposición sobre el césped de los hombres de Laxes optimizó al máximo los réditos del cambio radical experimentado en la actitud defensiva del mediocampo y la línea de ataque arlequinadas.
Presionando como jabatos la salida de balón del Ourense desde el primer al último minuto, el Arousa le robó la cartera una y otra vez a su rival, generando peligro extremo a la contra con un fútbol combinativo de bella factura, y con un Hugo en estado de gracia que siempre la ganó la espalda a la zaga visitante.
Así nacieron tres de los seis tantos locales, finalizados por el avispado delantero centro vilaxoanés. Incluido el primero, con un pase entre líneas de Chiño a Hugo, que rompió la cintura de su defensor para batir de tiro cruzado a Berto en el interior del área.
Si bien es cierto que el Arousa jugó en superioridad numérica desde el minuto 21 por la justa expulsión de Adrián, que con su mano solo logró transformar el segundo gol de Hugo en la ejecución de un penalti, el conjunto vilagarciano dominó siempre el choque con autoridad. Los de Laxes le dieron al Ourense una lección magistral de fútbol, con el único lunar de los dos tantos encajados. El primero, un nuevo fallo garrafal de Moncho en un lanzamiento de falta de 40 metros del visitante Jaime. El segundo, nacido de la pasividad de la zaga arlquenida, que dejó disparar a media vuelta a José Arenas en el borde del área, con Moncho tapado por sus compañeros.
Mantener la continuidad del alto nivel defensivo demostrado el pasado domingo sería para el Arousa toda una garantía de éxito en su lucha por la permanencia. El domingo, en Somozas, los de Laxes tendrán una excelente ocasión para demostrar frente a un rival directo que el vendaval sufrido por el Ourense no fue alegría de un solo día.