A Illa vive hoy su particular año nuevo. Su día 1 de enero del 2009. Y es que en este municipio arousano el año no arranca de verdad hasta que ha pasado la fiesta del San Xulián. El día del patrón lo viven los hombres con traje y corbata, con una copa en la mano y todos sus amigos y conocidos alrededor. Unos cantan, otros charlan y todos se lo pasan en grande en una fiesta cuyo gran secreto es que no hay nadie que la organice. Nadie que la programe. Nadie que la burocratice ni la haga políticamente correcta.
Y es que el San Xulián es una fiesta atípica, irreverente y que se ríe abiertamente de la puntillosa corrección en la que estamos envueltos y envueltas últimamente. Una celebración que ha ido pasando de generación en generación y que, vista la buena salud de la que goza, seguirá vivita y coleando por muchos años más. Por lo pronto, muchos papás se animan ya a sacar a sus hijos de casa, trajeados y encorbatados como manda la tradición, para irlos iniciando en los ritos de esta fiesta consagrada a la fiesta. También en Cesures. También en Pontecesures celebraron ayer la fiesta del patrón. Pero el San Xulián cesureño es más tradicional, más organizado. Hubo pasacalles, misa solemne, un vino al que invitó al parróco, y un certamen de corales a las siete y media de la tarde.