Los magnolios de la Avenida da Ponte se han convertido en un problema. Tanto, que desde el Concello le buscan sustitutos
07 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los magnolios plantados hace años para engalanar la Avenida da Ponte han echado raíces. Y las han echado tan profundas que los árboles se han convertido en un problema para el Concello isleño y para los vecinos que residen a ambos márgenes de la carretera. Los nervios con los que se anclan al suelo estos árboles han alcanzado tales dimensiones que han levantado aceras, amenazan las tuberías del saneamiento, e incluso se adentran en las propiedades próximas sin preocuparse lo más mínimo por estar invadiendo terreno particular.
Muchos residentes en esa zona del municipio isleño se han dirigido al Concello para quejarse de esos hermosos pero incómodos vecinos. El listado de protestas ha ido engordando hasta no dejar al gobierno local más opción que buscar soluciones a un problema de raíces. «Non temos aínda ningunha decisión tomada», explica Juan Otero Genito. Sin embargo, ya se han empezado a pedir presupuestos para cambiar los belicosos magnolios por árboles más dóciles e igualmente atractivas para la vista. Camelios y naranjos son las dos especies nominadas para ornamentar la Avenida da Ponte en el futuro.
¿Y qué será de los magnolios? A los integrantes del gobierno local de A Illa les gustaría encontrar la manera de poder mantener vivos los veinte ejemplares que han querido convertirse en unos isleños más y que se han aferrado al suelo de este pequeño municipio. Sin embargo, no saben si va a ser posible trasplantar estos árboles a un lugar donde su empuje subterráneo resulte inofensivo. El primer inconveniente a esa operación es el coste económico y la dificultad técnica de extraer las poderosas raíces de la tierra. A él se le suma la inseguridad. «Ata o de agora ninguén nos garantizou que vaia sair ben», contaba ayer Genito. El tiempo dirá.