Sus Majestades pasearon durante toda la tarde por las calles del centro vilagarciano. Melchor aseguró que «no hay crisis» gracias a la intervención de Herodes y Obama
06 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Si existe algo que no entiende de años, crisis o estados de ánimo es la magia que rodea todo lo relativo a Sus Majestades de Oriente. Ayer, los niños arousanos volvieron a tener ante sus ojos lo que llevaban esperando exactamente doce meses. Melchor, Gaspar y Baltasar saltaron del mundo de los deseos a la más pura realidad y compartieron con los más pequeños una tarde inolvidable.
Vilagarcía volvió a ser una de las sedes más vistosas para el desembarco de los monarcas. El muelle de pasajeros acogió a cientos de niños y mayores que se arremolinaban para intentar ser los primeros que adivinasen las siluetas de los tres reyes. Llegaron a bordo de tres yates, que a su vez estaban precedidos por las embarcaciones de su séquito real. Pajes y soldados venidos de lejanas tierras acompañaron a las indiscutibles estrellas del evento.
Los nervios iban en aumento y por fin llegaron. El primero en poner un pie en el pantalán vilagarciano fue Melchor, después lo hizo Gaspar y por último, Baltasar, uno de los más admirados, si es que hay preferencias en una tarde como la de ayer. Para cuando sus altezas reales llegaron, el público ya había ensayado y memorizado la canción ritual de esta bienvenida anual. Al micrófono, el paje real, que sirvió de maestro de ceremonias y preguntó a los allí presentes, por orden de los Reyes Magos, si habían sido buenos durante 2008.
Justo antes de entregar en mano miles de caramelos, los reyes venidos de Oriente quisieron dirigirse a sus enfervorizados súbditos. Tomó la palabra el rey Melchor, quien explicó que «por culpa de la crisis» no han encontrado financiación para los regalos. Sin embargo, esta pésima noticia fue corregida inmediatamente porque como él mismo resaltó, «Herodes intervino el Banco de Oriente y ha conseguido el dinero suficiente para que todos los niños tengan los regalos». En la segunda intervención multitudinaria, ya en el Concello, el propio Melchor aseguró que «Baltasar tiene un primo segundo en la Casa Blanca, que solucionará todo esto», en referencia a Barak Obama. Por si esto fuera poco, Gaspar, que leyó el discurso, zanjó cualquier atisbo de duda aseverando que «los Reyes Magos no tienen crisis, tienen magia».
Tras una intensa cabalgata, que recorrió todas las calles del centro urbano, la comitiva finalizaba en Ravella. Miles de niños y sus padres pudieron tener a los Reyes de nuevo ante sus atónitos ojos y los más exigentes pidieron audiencia personal con los tres monarcas. Fue en las dependencias municipales, tras soportar una larga cola. El botín era suculento: una entrevista directa con los ansiados reyes para corroborar que las cartas habían llegado y de paso para llevarse un detalle como adelanto a una noche clave.