Tres plantas que pusieron a todo un barrio en pie

La Voz

AROUSA

19 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde que, en julio del 2002, el pleno de Vilagarcía otorgó la concesión, el párking de Xoán XXIII se convirtió en un quebradero de cabeza para todas las partes implicadas. Para el Concello, titular de los terrenos, y para Proinsa, la empresa que ganó el concurso. Pero sobre todo para los vecinos del barrio de Os Duráns, que sin comerlo ni beberlo padecieron mil y un problemas derivados de la construcción de las instalaciones.

El primer factor que enervó a los habitantes del popular barrio vilagarciano fue la nueva ordenación del tráfico, que entró en vigor en agosto del 2003 como consecuencia del inicio de unas obras de tremenda magnitud. No en vano, la firma concesionaria tenía que cavar nada más y nada menos que tres plantas. Hace cinco años, como ahora, el principal acceso viario a Os Duráns es la propia plaza de Xoán XXIII. Y este acceso quedó anulado de raíz. Así comenzó un baile de direcciones que levantó críticas entre los vecinos, los empresarios y los comerciantes del barrio.

Pero lo peor estaba por llegar. En septiembre del 2004, las obras habían alcanzado una dimensión tal que empezaron a afectar a los edificios adyacentes. Así, la propietaria de una peluquería no tuvo otro remedio que desalojar su establecimiento y trasladar el negocio de lugar. Poco a poco, las grietas se fueron extendiendo entre los bloques. De la mano de Izquierda Unida, muy beligerante en este caso, los afectados comenzaron a organizarse.

El Concello intervino para que el prestigioso instituto Intemac realizase un estudio sobre el estado de los inmuebles tocados por los trabajos. Sus resultados se presentaron en enero del 2005. Y señalaban daños importantes, especialmente en los números 2 y 4 de la calle López Ballesteros y en el número 6 de Xoán XXIII. Claro que, en los tres casos, los movimientos del terreno habían afectado a elementos constructivos superficiales, aseguraban los técnicos. No fue así en el edificio Arealonga, que sí padeció desperfectos de carácter estructural muy grave, con la rotura de uno de los forjados de su garaje.

Las negociaciones fueron constantes hasta que el párking abrió sus puertas, en agosto del 2005. Y aun después. Seis meses más tarde, los afectados decían sentirse engañados por la empresa y el Concello. El acuerdo definitivo para las reparaciones llegó en el 2006. Pero tampoco fue completo, puesto que fue rechazado por la comunidad del edificio Tres Hermanos.