Hace veintiún años, Manolo Porto se lanzó a la aventura informática, «cansado de trabajar para los demás»; su hijo Miguel se uniría diez años después
14 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Si lanzarse a crear un negocio es todo un salto sin red, pensar en montar alguno relacionado con la informática parecía una auténtica aventura hace dos décadas. Pero Manolo Porto decidió que había llegado su momento y hace veintiún años creó Porto Informática. Fue, desde luego, la primera tienda del ramo que se abrió en Vilagarcía y una de las primeras de la provincia. Cuenta Manolo que el impulso llegó y decidió que era mejor no frenarlo. «Estuve muchos años trabajando en Olivetti -recuerda- y llegó un momento que me cansé de aguantar a un determinado tipo de gente y dije que para hacer cosas, era mejor hacerlas para mí».
Probablemente la decisión apareció en el mejor momento. De aquella, todo el asunto informático estaba en pañales, pero a partir de ahí el bum fue notable y Manolo lo aprovechó para colocar a su empresa como una de las referencias de la comarca en este complicado sector «Primaban entonces los equipos voluminosos con elementos de muy poca capacidad, y muy caros», recuerda Manolo.
Sin embargo, si por algo se caracteriza el sector en el que trabajan Manuel y su hijo Miguel es por la continua evolución del producto. «Poco a poco comenzaron a llegar los pecés, aunque lógicamente con muy pocas prestaciones si los comparamos con lo que hay hoy en día», apunta.
Y hoy en día, por cierto, si hay algo que también caracteriza al mundo de la informática es la feroz lucha que hay en los precios. «En la actualidad hay mucha competencia y mucha de ella diría, incluso que poco lícita. Gente que aparece por ahí, que monta una oficina sin ningún tipo de servicios y que deja a la mayoría de sus clientes tirados», subraya Porto. Y la competencia llega por todos lados, dice: «Hay bancos y establecimientos que se dedican a otro tipo de cosas, electrodomésticos por ejemplo, y que venden productos informáticos. Ofrecen las cosas un poquillo más baratas y alguna gente se decide a comprarlas, pero después vienen los problemas».
Más o menos cuando la aventura vital de Porto Informática cumplía sus diez primeros años, el hijo mayor de Manolo -su otra hija, Cristina, ha buscado oros derroteros en su vida- comenzó a trabajar en la empresa. La razón del fichaje es muy clara: «Nosotros necesitábamos otra persona para trabajar y él necesitaba un trabajo, así que mejor darle la oportunidad a alguien de la familia», recuerda el padre.
Una década pasó desde entonces y ahora ambos pelean con una crisis que también golpea a los bits. «Se nota y mucho la crisis. Las empresas ahora se lo piensan mucho antes de decidirse a incorporar equipos, cuando antes se lanzaban más», destaca Manolo. Y se nota incluso en los accesorios.
-¿Pero al cliente se le busca o aparece?
-Nosotros tenemos dos formas de hacerlos -dice Manolo-. A las empresas las vamos a buscar, a no ser que funcione el boca a boca, aunque esos son los menos. Y después está la gente de casa, que ya saben a lo que vienen.
Pero la fórmula para aguantar -Manolo dice que tiene pospuesta la jubilación- se cimenta en las «ganas de hacer cosas», y en la confianza que da «el buen equipo de gente que tenemos en esta empresa. Y esto me gustaría recalcarlo».