Convertir la sede de la antigua Comandancia Naval en un complejo útil para los ciudadanos de Vilagarcía en general no va a ser cosa fácil. Esta es la impresión que se desprende de la visita que esta semana realizaron a las instalaciones la alcaldesa, Dolores García, y el concejal de Xestión do Territorio, Marcelino Abuín, en compañía del presidente de la Autoridad Portuaria, Javier Gago. Su intención era comprobar in situ las posibilidades que presenta el inmueble y el estado de conservación en el que se encuentra. Y, según fuentes municipales, «a conclusión foi que as características do edificio e o seu estado dificultan a súa adaptación aos novos usos que lle podería dar a Administración local».
Después de la visita en sí, que se extendió por todas y cada una de las dependencias, los munícipes constataron que la distribución interior de la vieja Comandancia es un factor que no contribuye, precisamente, al desarrollo de los nuevos usos. Se trata de una construcción excesivamente compartimentada en pequeñas estancias. Algo que, excepto en la zona de oficinas de atención al público, ubicadas en la planta baja, complica cualquier tipo de actuación tendente a crear espacios amplios. La instalación de, por ejemplo, un salón de actos o salas de exposiciones y lecturas chocaría, sin ir más lejos, con la estructura del inmueble, sustentada en pilares muy poco distanciados entre sí. De hecho, esta disposición impediría lograr espacios diáfanos ni aun tirando todos los tabiques de separación posibles.
Otra de las complicaciones detectadas a lo largo de la visita se refiere a la accesibilidad de las instalaciones. El edificio, con treinta años de antigüedad, no cumple, evidentemente, la actual normativa al respecto. Así, los pasillos y las puertas son muy estrechos, especialmente en las dos plantas superiores, que estaban destinadas a viviendas de oficiales. Pero, además, únicamente solo una zona del edificio dispone de ascensor: precisamente la que da acceso a las viviendas. El resto de las dependencias están aisladas de este servicio fundamental por la existencia de una serie de angostas escaleras.
Por último, los responsables municipales entienden que el inmueble necesita una importantísima reforma interior debido al penoso estado de conservación que muestra. La carpintería de ventanas y puertas está muy deteriorada, y los problemas de filtraciones y humedad aparecen por doquier. Por no hablar, señalan fuentes del Concello, «da necesidade de renovar a instalación eléctrica, substituír terrazos e outros materiais».
Rehabilitación muy cara
La conclusión de los munícipes vilagarcianos es que la rehabilitación de la Comandancia, con la vista puesta en su utilización por parte del Concello, exigiría una inversión muy elevada. Pero, aun si se llevase a cabo, reflexiona el gobierno local, «tampoco se garantiría un óptimo acondicionamento» debido a las dificultades estructurales existentes. Ravella estudiará, ahora, las alternativas que se abren, sin descartar por el momento ninguna de ellas.