Las quince pruebas de Taín

AROUSA

La mayoría de las sentencias de casos tramitados por el ahora magistrado de A Coruña fueron condenatorias, pero todavía quedan pendientes las más polémicas

30 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Desde que en el año 1999 llegó al juzgado de Vilagarcía hasta que en el 2005 se fue para Mataró, José Antonio Vázquez Taín impidió la entrada en el mercado de cincuenta toneladas de droga e imputó en delitos contra la salud pública a un centenar de personas, la mayoría vecinos de la comarca de Arousa. Quince fueron las operaciones más importantes contra el tráfico de drogas que desarrolló desde el juzgado vilagarciano, pero su juventud, su inexperiencia y el pulso que le echó en ocasiones a las autoridades judiciales lo pusieron muchas veces contra las cuerdas, y por eso nunca faltó quien lanzara sospechas sobre su labor. No no está de más que ahora, tres años después, se haga un repaso de aquellas operaciones para saber qué fue de las quince pruebas de Taín.

Para empezar, abría que indicar que, pese al tiempo transcurrido, algunos de los sumarios abiertos están todavía pendientes de juicio. Y los que faltan son, precisamente, los más jugosos, porque en ellos están encausados conocidos personajes de la comarca como Nené Barral, el ex regidor de Ribadumia que tuvo que dejar la alcaldía tras ser acusado de contrabando de tabaco, o Marcial Dorado, a quien el juez relacionó con la compra de un barco en una de las investigaciones que permitió incautar uno de los mayores alijos de cocaína de Europa, la del South Sea. La lista de barcos intervenidos y operaciones desarrolladas en esos años en el juzgado número uno de Vilagarcía es interminable: Abrente, Rapanui, Chad Band, Playa de Arbeyal, Kalil, Pescam I, Poseidon, Caridad C, Nonga, Atalanta, Doña Rosa, South Sea... Casi una década después de que se desarrollaran las primeras, la mayor parte de las causas han sido juzgadas ya en la Audiencia Nacional. Y con dos excepciones, en la mayoría de los casos los magistrados madrileños avalaron la investigación del juez vilagarciano. A pesar de que los poderosos abogados de algunos imputados se empeñaron en demostrar que Taín no tenía competencias para investigar sumarios por narcotráfico, lo cierto es que esos esfuerzos se quedaron casi siempre en aguas de borrajas, y las dos veces en las que hubo sentencias absolutorias se debió a que se anularon algunas pruebas de peso, como las escuchas telefónicas. Fue lo que ocurrió con el Abrente y con el Chad Band. La del Abrente fue la primera gran operación de Taín en Vilagarcía. El barco, de hecho, sigue en el puerto vilagarciano, aunque ya ha sido subastado. Pero de todos los detenidos en mar y en tierra, solo se condenó a la tripulación del buque. Los demás quedaron libres de causa. Algo parecido ocurrió con el Chad Band , con la particularidad de que en esta operación se había imputado a tres funcionarios de Aduanas y un brigada de la Guardia Civil que quedaron absueltos porque no se admitieron las escuchas telefónicas aportadas como prueba.

Al margen de estas dos operaciones fallidas, las demás sentencias confirmaron las investigaciones abiertas desde el juzgado de Vilagarcía. Eso sí, habrá que ver qué pasa con la imputación de Nené Barral, que fue detenido en el año 2001 y todavía no ha sido juzgado por retrasos en los trámites. Y con más expectación todavía se espera el caso de Marcial Dorado, que hasta la llegada de Taín nunca había sido imputado en un caso de narcotráfico.

De Mataró a A Coruña

De esos fallos judiciales tendrá conocimiento Taín en A Coruña, donde ejerce como magistrado del juzgado de lo Penal número 2. El juez, natural de Ourense, volvió a Galicia después de un periodo de tres años en Mataró. Reconoce que no fueron los mejores de su vida, porque siempre le costó vivir lejos de Galicia. De hecho, la morriña fue uno de los motivos que le llevaron a aceptar, en el año 2005, la propuesta del entonces conselleiro de Xustiza, Xesús Palmou, para que presidiese el Centro de Estudos Xudiciais con sede en A Estrada.

Pero poco le duró la alegría, porque poco después de su toma de posesión cambió el gobierno autonómico y Méndez Romeu revocó el nombramiento, lo que obligó a Vázquez Taín a hacer corriendo las maletas con destino a Mataró y dejar Galicia inmersa en una marejada política por todo lo que tenía que ver con su persona y su trabajo.

Desde el Mediterráneo estuvo pendiente de las plazas que quedaban vacantes en las magistraturas gallegas, y en cuanto pudo, volvió. Ahora ejerce en A Coruña, en una sala de lo Penal en la que se enfrenta a todos los problemas de falta de medios que sufren los juzgados. Su trabajo nada tiene que ver con el que hacía en Vilagarcía, una plaza que echa de menos, aunque de vez en cuando, si se lo permiten sus obligaciones, se acerca a la ría para visitar a los numerosos amigos que dejó en su etapa como juez. Entre ellos no figuran, por supuesto, el centenar de personas que envió a la cárcel acusados de narcotráfico. Algunos, a estas alturas, ya habrán cumplido sus penas. Y los que finalmente fueron absueltos andarán poniendo velas a Santa Rita para que nunca más caiga en manos del magistrado otra acusación por narcotráfico.