Las peripecias de Gonzalo Durán, el segundo alcalde con mayor sueldo de O Salnés, ponen de moda de nuevo el tema pecuniario
30 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«Tratábanos a todos coma se fosemos apestados por cobrar un salario, agora a ver que vai dicir». En la comarca gobiernan nueve alcaldes. Uno de ellos es quien recuerda, con estas palabras, el comportamiento del regidor de Vilanova, el popular Gonzalo Durán , con respecto a sus homólogos a lo largo de las reuniones de la Mancomunidade do Salnés. Hasta ahora, claro. Porque a partir de este lunes, Durán Hermida pasa a formar parte del club de primeros ediles que perciben una determinada cantidad económica por el desempeño de su labor política. Y lo hace de forma contundente, puesto que entra directamente en el grupo de cabeza.
Gracias a sus 59.000 euros brutos anuales, el vilanovés se convierte en el segundo regidor mejor pagado del territorio arousano, solo por debajo de su compañera de partido y primera dama de Sanxenxo, Catalina González, quien se embolsa 64.400 euros al año. Y eso que, ante el escándalo generalizado, se rebajó sustancialmente su nómina inicial. Porque, de no ser así, la alcaldesa conservadora se hubiese anotado 78.000 eurazos por ejercicio sin despeinarse.
La verdad es que el desequilibrio es la norma imperante en cuanto a los salarios de los munícipes gallegos se refiere. A falta de una normativa que fije un determinado nivel económico en función de la envergadura del concello del que se trate, cada uno va haciendo lo que buenamente puede. Durán, por ejemplo, ha ganado fama en toda Galicia al coincidir su puesta de largo como alcalde remunerado con la drástica reducción que, paradójicamente, el PP ha impuesto al regidor ferrolano, el socialista Vicente Irisarri , con la colaboración del grupo independiente que encabeza el ex conselleiro popular Juan Fernández y de Izquierda Unida. Que Irisarri gobierne un ayuntamiento que multiplica por siete la población de Vilanova no es óbice para que Gonzalo Durán cobre 12.000 euros al año más que él.
Atendiendo únicamente al bolsillo de cada regidor, el ránking de O Salnés está encabezado por Catalina González, con Gonzalo Durán como segunda espada, ambos militantes del PP y, ya por este orden, los socialistas Dolores García (Vilagarcía), Manuel Vázquez (A Illa) y José Antonio Cacabelos (O Grove). Claro que en realidad los gastos generados por un gobierno determinado no se limitan al alcalde. Teniendo en cuenta las nóminas que perciben los respectivos equipos de gestión, la palma se la lleva de nuevo el PP de Sanxenxo, cuyos nueve concejales cobran, todos ellos, un salario. Además de la alcaldesa, dos ediles perciben 47.600 euros brutos por barba, un tercero se hace con 44.100 euros, un cuarto 43.400 y los cuatro restantes 28.800 euros cada uno. En total, 362.300 euros anuales, 60 millones de las antiguas pesetas. Mantener a su gobierno municipal le cuesta a cada sanxinés 21,21 euros al año.
El gobierno de Vilagarcía cobra, en su conjunto, un 33% menos que su homólogo de Sanxenxo, 206.017 euros, pese a que la capital arousana duplica la población del concello que pilota Catalina González. Además de la alcaldesa, perciben un sueldo el teniente de alcalde, Xosé Castro Ratón (BNG), a razón de 39.998 euros anuales, dos concejales, 35.000 euros y otros dos con 21.000 y 15.988 euros, respectivamente. El bipartito le cuesta a cada vilagarciano 5,6 euros al año, cuatro veces menos que Sanxenxo.
El tercer gobierno más caro es, desde el lunes, el de Vilanova. Al salario del regidor hay que sumarle los 37.000 euros que recibe el concejal Javier Tourís y los 38.000 que cobra el jefe de gabinete de Durán Hermida, cuya función se justificaba como un refuerzo ante la ausencia del alcalde mientras este se dedicaba a su labor profesional. En total, 134.000 euros anuales para una población de poco más de diez mil habitantes. Al cambio, cada vilanovés paga 12,60 euros al año por este concepto.
Llegamos así a O Grove, cuyos salarios han sido duramente criticados por la gaviota. Algo lógico, por cuanto al ex alcalde, el conservador Miguel Ángel Pérez, la oposición se las hizo pasar canutas en cuanto mentó la posibilidad de liberar un concejal. De todas formas, sus quejas naufragan ante la situación económica imperante en Sanxenxo y Vilanova, puesto que, pese a contar con dos ediles con dedicación exclusiva, el gobierno meco es más barato que los dos ejemplos que aportan los populares arousanos: 104.200 euros, es decir, 9,2 euros por cada ciudadano grovense.
Está, por último, el regidor de A Illa, el también socialista Manuel Vázquez. Aunque su sueldo es superior al de su compañero de siglas, José Antonio Cacabelos, en el caso isleño las liberaciones se limitan a él mismo y a una de sus concejalas, que el año que viene percibirá 17.550 euros. El equipo de gobierno cobra, así, un salario conjunto de apenas 64.695 euros. Una cantidad que la alcaldesa de Sanxenxo percibe ella sola y que supone la mitad de los gastos de gobierno que estrena Vilanova. Por mucho que Durán lo critique.