De cuando las estrellas ven las estrellas

Roi Palmás roi.palmas@lavoz.es

AROUSA

Sabido es que el señorío -en el mundo deportivo- se demuestra tanto dentro como fuera del terreno de juego. La enunciación, repetida hasta la saciedad por los futbolistas en la bocana del túnel de vestuarios, se volvió ayer a repetir en Ribadumia, pero en formato coloquio. Para ello, para asegurarse de que los asistentes tuviesen delante algún icono de referencia, llamaron a nombres propios de la talla de Gustavo López, Moncho Carnero, Covelo o Rodolfo. Como siempre suele ocurrir, no es lo mismo que lo diga un speaker cualquiera, que el que lo cuente haya sido internacional de la albiceleste y haya participado en unos Juegos Olímpicos, una Copa América y un Mundial. Además de Gustavo, un auténtico ídolo futbolístico a los dos lados del Atlántico, tomaron la palabra Carnero, el que fue segundo entrenador del Celta, Covelo, con pasado barcelonista y Rodolfo, el ex jugador del Atlético de Madrid. A los asistentes les quedó claro que competir no es sinónimo de vejar al rival ni de perder ni los valores ni la educación. Muchas veces el mejor entrenamiento para los futuros cracks no se imparte con las botas puestas.

La Liga Reumatolóxica Galega cuenta desde ayer con un local para poder seguir desarrollando su actividad, la de lograr que la gente no vea las estrellas con el dolor y los achaques. El Concello vilagarciano les ha facilitado en la segunda planta del Centro Social de O Ramal un nuevo local para instalarse. Ayer se inauguraba y como cada vez que un proyecto echa a andar, todo fueron buenos deseos para el neonato. En esta ocasión, a pesar de que el estreno hacía la esperada ilusión, lo cierto es que los puristas podrían denominarlo «evolución» más que «estreno» ya que superan el año de actividad en esta demarcación geográfica. A pesar de ese dato, los que allí estuvieron reconocen que esta puesta de largo fue «un gran día para todos», como cercioraba la concelleira de Benestar, Ana Lorenzo al final del acto.

La astrología no es tan fiera como la pintan, ni tan complicada como pueda parecer. De hecho, los más pequeños suelen caer embelesados ante las explicaciones de los expertos. Es probable que los Reyes Magos reciban este año misivas de los niños cambadeses pidiendo telescopios. Y todo porque ayer tuvieron un nuevo encuentro, mucho más directo, con Casiopea, Orión y con la Osa Mayor. Los escolares del colegio público Castrelo desentrañaron los grandes enigmas de las supernovas, de los planetas y también del astro rey. Ya se sabe que las cosas del espacio, no siempre van tan despacio en los niños como entre los adultos. En esa carrera, la del aprendizaje por el cosmos, suelen llevar ventaja.