Los políticos isleños dan una lección de respeto

AROUSA

Manuel Vázquez, el alcalde de A Illa, tenía ayer una cita con los portavoces de los tres grupos municipales representados en la corporación. El encuentro se había fraguado después de que el último pleno de la corporación se convirtiese en un sainete, con interrupciones, tonos demasiado altaneros, algún que otro comentario faltón y, por último, el plante de los concejales del Partido Popular. Tras todo aquello, el regidor había decidido tomar cartas en el asunto para evitar que esos desmanes vuelvan a aparecer por el salón noble. «Non se trataba de tirarlle das orellas a ninguén», explicaba ayer Vázquez. «Do que se trataba era de falar, por que ese tipo de altercados dan unha imaxe que non é dos plenos da Illa e da Illa», explicaba el regidor al término del encuentro.

No había faltado nadie. Juan Otero (PSOE) y Juan José González (PP), los protagonistas de los momentos de mayor tensión en el último pleno, charlaron «nun ambiente moi distendido» con el representante del tercer grupo, Carlos Otero (BNG). «Todos chegamos ao mesmo, que temos que intentar dar unha boa imaxe dentro da discusión. É obvio que nos plenos ten que haber debate e disparidade de criterios, pero o que non pode ser é que un se alporice cando lle din algo que non lle gusta ou que non quere oir», sentenciaba ayer el regidor.

Sesiones modélicas

Y es que Manuel Vázquez no quiere que los plenos que preside se ganen una inmerecida fama de folloneros. «No último pleno, de feito, na orde do día iban dez puntos. Sacámolos todos adiante ou por unanimidade ou con abstencións. Pero todo eso quedou tapado co plante». «Os nosos plenos son modélicos. Na zona do Salnés, dos máis tranquilos que hai, e queremos que siga a ser así».

Parece que todos los portavoces de todos los grupos están de acuerdo con el alcalde en la necesidad de mantener las formas. Algo que, a juicio del regidor, no tiene por que resultar complicado. «Hai flexibilidade no turno de palabra, nunca houbo problemas para que quen quixera falar falase...», relata. De hecho, la tranquilidad es tan característica de los plenos de esta pequeña localidad que el alcalde nunca expulsó a nadie, y en todos estos años solo se han producido dos plantes por parte de los grupos de la oposición. Episodios muy puntuales, pero capaces de alterar la normalidad de un concello en el que todos presumen de «ser veciños».