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La nueva directiva de la cooperativa Rosalía de Castro recibió ayer la visita del presidente de la Diputación, Rafael Louzán, y del alcalde de Meaño, Jorge Domínguez. El presidente, Carlos Carrión, fue el encargado de recibirlos y de acompañarlos en una visita por las instalaciones. También aprovechó la ocasión para solicitar a estas dos entidades apoyo para sacar adelante algunos proyectos.
Hace escasas semanas que los 445 socios que forman Rosalía de Castro eligieron a su nueva junta directiva. La junta está formada por un total de diez personas, que se han encargado de tomar las riendas de la bodega. Según reconoció ayer el presidente, «todavía estamos aterrizando». Pero han querido comenzar dándose a conocer entre las principales instituciones. Ayer le tocó el turno a la Diputación y al Concello de Meaño, donde se ha construido la bodega.
La entidad provincial ya colaboró anteriormente con esta empresa, mejorando los accesos y la explanada que acoge la recepción de uva. Aún así, Rafael Louzán, se mostró ayer de acuerdo en seguir colaborando con la firma.
Lo primero que pretende la empresa es que se mejoren los accesos, pues todavía se hace difícil encontrar el camino a las nuevas instalaciones. Además, la cooperativa está pensando en adecentar una parcela que existe justo enfrente del edificio central. Allí dispone de unos 9.000 metros en los que se está pensando en construir un auditorio o un comedor social. Para adecentar este espacio, que impide que la nueva bodega se vea desde la autovía, solicitó el apoyo de la Diputación. «Podaríamos facelo con maquinaria propia e non habería ningún problema», afirmó Louzán. En cuanto al proyecto que se desarrollará sobre esta nueva parcela, Carrión prefirió no decir nada definitivo. «Son ideas que temos e que todavía temos que traballalas», explicó el responsable de Rosalía de Castro.