En Cambados están que no paran. Hace una semana celebraron la fiesta del Samaín, con disfraces, calabazas y degustaciones. Ayer, en cambio, el pazo de Torrado se decoró para acoger un tradicional magosto. De los de toda la vida. Con castañas e historias. Los pequeños se lo pasaron en grande jugando con la paja que adornaba el recinto y dando buena cuenta de las castañas que se sirvieron para la ocasión. Algunas de las asistentes, como Andrea y Adriana , se llevaron incluso sus propios cucuruchos para recoger su correspondiente ración.
El magosto de Cambados contó con una invitada especial. Además de comer castañas, los pequeños pudieron disfrutar con las mejores historias de la tradición oral. Una actriz se vistió de cerillera y, al calor del fuego, narró a los asistentes cuentos de todo tipo. Como se hacía antiguamente, cuando no había tanta televisión, para matar el tiempo. Lo cierto es que la iniciativa fue todo un éxito y el parque de Torrado volvió a registrar un lleno completo. Castañas también en los colegios. Los distintos centros escolares de la comarca aprovecharon también la jornada de ayer para hartarse de comer castañas, como se suele decir. El magosto es una fiesta muy popular en esta comarca y, cada año, alumnos y profesores dedican una jornada a degustar este suculento fruto, normalmente, asado a la brasa que, me van a permitir, es como más sabroso está. Pues bien, el colegio Vagalume, de Vilagarcía, fue uno de estos centros. Sus pequeños alumnos organizaron ayer una fiesta por todo lo alto porque, además de castañas, había todo tipo de platos. No es de extrañar que alumnos como Andrea pasaran de las castañas y optaran por un buen bocadillo. O que otros, como Aroa , se decidieran a atacar el chorizo. Y es que con tanta variedad y a las dos de la tarde, uno se come lo que le pongan por delante. Eso sí todos los estudiantes dieron también buena cuenta de las castañas, que sirvieron de postre a tan gran festín.