Árbitro, no deje a mi rival con nueve

AROUSA

Como hace dos semanas ante el Cerceda, el Céltiga confirmó el domingo su falta de habilidad para gestionar situaciones de superioridad numérica, esta vez con la derrota como castigo

11 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Domingo 26 de octubre. Minuto 90 del partido Céltiga-Cerceda. Fran Matos culmina una larga carrera ante la portería de Rafa Muradás con un fuerte y preciso disparo cruzado que acaba en el fondo de las mallas visitantes. El equipo isleño se imponía 2-1 al hoy colista de la Tercera División con un gol in extremis después de jugar los últimos 40 minutos con dos hombres más que su rival tras las expulsiones de Cristopher e Iván González. Una acción puntual, surgida de una rápida transición defensa-ataque desde la banda derecha, le daba los 3 puntos a un Céltiga que se había mostrado incapaz de generar una sola situación de ventaja frente a la portería contraria a pesar de contar con dos jugadores más que su adversario.

Domingo 9 de noviembre. El escenario, de nuevo, el Salvador Otero. El Ourense, que había superado con suma claridad a su anfitrión en la primera mitad, se adelanta de penalti en el minuto 47, precedido de una clara falta del atacante visitante a Beni. Las protestas del público y de los jugadores de Josiño Abalde caen en saco roto. Berto abandona los palos de la portería granate para atravesar el campo y batir a su contrapartida isleña, César, desde los once metros. Cuatro minutos después el colegiado coruñés Eiriz Mata compensa su error en el área del Céltiga con una rigurosa expulsión con roja directa a Adrián. Liderados por el debutante Taja, incoporado tras el descanso en sustitución de un desafortunado Adrián Camiño, los locales encadenan sus tres primeros y casi únicos tiros a puerta. Pero cuando el Ourense parecía obligado a ceder terreno, el árbitro le regaló una proverbial segunda expulsión. Jaime era enviado al vestuario en el minuto 73 tras ver su segundo cartón amarillo por dedicarse a perder el tiempo en un saque de banda. El Céltiga había sido condenado sin saberlo.

De nuevo contra nueve, el conjunto de Josiño Abalde probó ser incapaz de demostrar la teórica superioridad que proporciona el hecho de disponer de dos jugadores más que el rival. Lento y previsible, el cuadro anfitrión tardaba una eternidad en trasladar el esférico a las cercanías de la portería ourensanista, empecinándose en buscar el camino hacia los dominios de Berto por la franja central del campo sin reparar en las oportunidades de abrir el juego a las bandas. Todo un regalo para un equipo con el oficio de un recién desterrado de la Segunda B, que el Ourense no despreció.

Si dos semanas antes Kelvin había sido el único isleño empeñado en no dejarse caer en la parálisis del juego isleño, el pasado domingo el papel de rebelde le correspondió al joven Diego Peláez. El mediapunta cumplió con creces el papel de revulsivo con el que saltó al campo en el minuto 59 en sustitución de Fran Matos, pero él solo no podía ganar el partido. Al final, al contrario que frente al Cerceda, la suerte no sonrió al Céltiga en forma de acción aislada en el último suspiro, y ni el empate pudieron salvar los hombres de Josiño Abalde. El descontento de la afición local con el juego de su equipo quedó patente cuando a falta de cinco minutos para la conclusión del tiempo reglamentario la mayor parte del público comenzó a levantarse de sus asientos. Hubo quien no quiso asistir a la primera derrota de la temporada del Céltiga en el Salvador Otero, que encadena, también por primera vez, dos jornadas sin puntuar.

Josiño dio ayer su opinión al respecto del desenlace del once contra nueve. «Para aproveitar unha superioridade numérica tes que ter calidade. Estaba clarísimo que rachar a defensa do Ourense pasaba por chegar por atrás cos laterais, ou por unha internada individual de Diego ou de Taja que fose deixando rivais polo camiño. Cando un contrario xoga en inferioridade non se complica a vida, e así tes menos opcións de roubar un balón». No obstante, quiso dejar claro que «non quero que isto soe a disculpa» de la derrota.

Errores preocupantes

Lo que realmente dejó preocupado al técnico vigués fue sin embargo el origen del gol ourensanista. Dejando de lado la evidencia de la falta previa sobre Beni, Josiño se queja de que el penalti «nace do enésimo erro grave da tempada a nivel defensivo», un balón mal sacado por Cobas del área local. Y esto «non pode ocurrir máis». Tanto es así que «ao mellor algún xogador terá que reflexionar esta semana», advierte el entrenador. Sobre el pobre fútbol desplegado por sus hombres, Josiño dice que «o Céltiga tamén ten dereito a ter unha tarde mala».