Pese a ser isleñas, unas 300 personas están censadas en Vilanova. La razón: que estaban fuera del país antes de la segregación
01 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Cuando en el año 1997 se rubricó la segregación de A Illa, el Instituto Nacional de Estadística tuvo que rehacer el censo de Vilanova, sustrayendo de él a todos los residentes de más allá de O Bao. Pero en el tintero se dejaron a unos trescientos isleños: los que en aquel momento estaban emigrados. Por descuido, por desconocimiento o por no darle la importancia debida, los agentes del INE no cambiaron la localidad de referencia de esas más de 300 personas que vivían entonces repartidas por lugares como Alemania, Suiza, Argentina y Venezuela.
El año pasado, cuando A Illa cumplía diez años como municipio independiente, el Concello lanzó una ofensiva para recuperar a esos trescientos vecinos que, en los papeles, se habían quedado al otro lado del puente. Para lograrlo, enviaron un escrito al Instituto Nacional de Estadística pidiéndole que corrigiese el censo de residentes ausentes (Cera) y reconociese a los isleños.
Las reivindicaciones del Concello chocaron durante algún tiempo con la incomprensión de los responsables del Instituto Nacional de Estadística. Sin embargo, la mediación del diputado Domingo Tabuyo permitió desbloquear ese asunto. Así lo explicaba ayer el concejal Juan Otero Genito, que capitaneó la negociación sobre este asunto e informó ayer sobre los resultados de los esfuerzos realizados. Y es que el INE ha decidido enviar una carta a los 1.100 emigrantes inscritos en Vilanova para preguntarles «se teñen un maior arraigo na Illa de Arousa». Ese escrito irá acompañado por un impreso de «declaración explicativa de la elección del municipio de inscripción en el censo electoral para que, en su caso, manifiesten su mejor ubicación a efectos electorales en A Illa». Cumplimentando este impreso y remitiéndolo a la oficina del censo electoral, los emigrantes isleños podrán recuperar su espacio. Un espacio que es, básicamente, electoral: los emigrantes podrán votar en las elecciones municipales de la villa de la que salieron hace tantos años y no en el pueblo que antaño era nominalmente el suyo, y que ahora es solo el de al lado.