Mixo es una tienda cosmopolita y atractiva cuyo escaparate brilla con luz propia en la calle Rey Daviña. Ángela Barreiro es la encargada de este encantador rincón, donde la crisis también se nota.
-Se nota, claro que se nota. Todo lo que se está hablando de la crisis hace que la gente se retraiga, aunque en muchos casos siga teniendo el mismo dinero. Creo que la crisis se notará más dentro de unos meses, cuando la cuesta de enero sea la cuesta de enero, febrero y marzo.
-¿Cuál sería el perfil de los clientes que entran en Mixo?
-Aquí entra todo tipo de gente, una vez que se deciden. Mucha gente se para a ver el escaparate y para que se decidan a entrar influye mucho el boca a boca. Al principio cuesta un poco, es una tienda con productos muy exclusivos y les da un poco de reparo. Pero los precios, al final, no son tan altos como la gente puede sospechar. Tenemos vestidos al mismo precio que en otras tiendas, y con la seguridad de que si vas a una boda, no lo vas a ver repetido.
-Dicen que en época de crisis se venden muchas barras de labios porque son un capricho asumible. ¿Pasa algo así en este establecimiento?
-Sí que pasa. La gente llega con ideas muy claras, y te piden un broche, o unos pendientes. Eso se nota, pero se nota desde que abrimos. Nosotros nacimos con la crisis, como quien dice. No se hablaba tanto de ella, pero ya estaba ahí. No vivimos esos momentos de bonanza de los que hablan otros comerciantes.