La empresa concesionaria de la estación de autobuses de Cambados ha acometido, por fin, la limpieza y cuidado de estas dependencias. Ya no hay basura en el suelo, las papeleras están vacías y los baños no desprenden un olor insoportable. Ahora habrá que ver hasta cuando se prolonga el cuidado de estas instalaciones. La última vez apenas duró unos meses.
A escasos metros del edificio una pancarta, de la que nadie ha reivindicado su autoría, pide al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, «que limpe a estación». Parece que la medida ha surtido efecto porque, apenas unos días después de que apareciera la protesta, el centro ha recuperado la normalidad.
Un simple vistazo permite comprobar que el suelo ha sido barrido y las papeleras, que hace poco estaban desbordadas, vaciadas. También se ha acometido una profunda limpieza de los baños, que vuelven a estar operativos tras los actos vandálicos y la suciedad que en ellos se acumulaba. Hasta hace poco, el mal olor impedía a los viajeros acceder a su interior.
Mejora del exterior
Las tareas de limpieza son también evidentes en el exterior, que ha mejorado notablemente. Se han arrancado las malas hierbas de los jardines y se ha limpiado el aparcamiento que utilizan los autobuses. Ya no hay restos de macetas y señales esparcidas por el recinto, pues toda la basura ha sido recogida.
A pesar de todas estas mejoras, el edificio sigue presentando algunos desperfectos. Todavía pueden verse las consecuencias del último ataque vandálico que sufrió el edificio. En los aseos hay mobiliario roto y en las paredes del exterior sigue habiendo pintadas.
Los usuarios de estas instalaciones temen además que esta limpieza sea algo casual, ocasionada por sus protestas. Así sucedió la última vez. Un toque de atención de la consellería, titular de las dependencias, fue suficiente para que la empresa acometiera la limpieza. Pero tres meses después la situación era la misma. Entonces, hasta una de las empresas que trabaja en esta estación amenazó con abandonar el servicio, debido al estado de abandono que presentaba el edificio.