El Concello grovense ataja el derribo de la casa de Don Jacobo

AROUSA

En O Grove han saltado las alarmas ante lo que la mayoría ve claramente como un intento de demolición de la casa de Don Jacobo. El Concello ya ordenó la paralización inmediata de las obras que se empezaron a ejecutar el jueves y ese mismo día presentó la correspondiente denuncia ante la dirección xeral de Patrimonio para que investigue los hechos y tome las medidas correspondientes.

El Concello se dirigió el mes pasado al propietario de la casa para que retejase la cubierta y reforzase los muros ante el inminente peligro de derrumbe pero para «sorpresa» de la alcaldía el jueves recibió un informe de la policía alertando de que el inmueble estaba siendo desmantelado: el tejado está desplomado y se ha demolido parte de la planta superior.

La explicación que la propiedad dio en el Concello al respecto es que una parte de la estructura se cayó como consecuencia de los trabajos de conservación. «Podo entender que se poida caer o tellado, pero non que se desmonten as paredes», indicó ayer el regidor, José Antonio Cacabelos.

Mano dura

El concejal de Patrimonio Histórico, Antón Mascato, fue más allá. «Responsabilizo á empresa constructora Pavimentos Meaño pola súa forma de actuar. Ela sabe que ten que ter unha licencia de obra e un proxecto técnico, que non presentou. Todo para facer unha operación especulativa e conseguir, mediante un abuso de legalidade, botar abaixo unha edificación. E hai responsabilidade política de altos dirixentes dun determinado grupo político. Desde o Concello e Patrimonio imos actuar con dureza por este atentado contra o patrimonio», indicó.

Desde el gobierno local quedó ayer clara su firme voluntad de impedir que se destruya un inmueble que, además de estar catalogado como bien a conservar, es todo un símbolo en este municipio. Esta fue la casa de Jacobo Otero Goday, considerado el «médico de los pobres». De hecho, delante de la casa se erige un busto que lo recuerda y desde el Ayuntamiento siempre ha habido interés porquepasase al patrimonio municipal.

Hubo contactos con la propiedad en la etapa en que gobernó el PP y los hubo también con el cuatripartito, si bien no llegaron a fraguar. Llegue o no el inmueble a ser un bien público, lo que dejó ayer claro Antón Mascato es que «non imos permitir que se especule con esta propiedade». La casa de don Jacobo está en una ubicación inmejorable, frente al mar y en el casco urbano. Cuando en el anterior mandato, el PP presentó su proyecto de puerto deportivo -planes que han sido corregidos ahora por la Xunta del PSOE-BNG- la rumorología situaba en la parcela de la vivienda una importante operación urbanística. El alcalde se mostró ayer partidario de «darlle unha solución urbanística a esta zona, pero a casa ten que prevalecer a toda costa».

Mascato calificó de «gravísimo» lo ocurrido estos días y recordó que no es primer atentado que sufre esta propiedad. «Alí houbo salga, piornos e pías, que desapareceron».

La suya no fue la única voz que se pronunció en este sentido. El Partido Galeguista calificó de «maliciosa e perversa» la actuación de la empresa «que está mal usando un requerimento do Concello para tentar asolar a casa sen ningunha autorización», indicó. El PG solicita al gobierno que mantenga la vigilancia y obligue al propietario a reponer la legalidad y se retomen las gestiones para conseguir que la casa pase al patrimonio municipal.