Como todo lo relacionado con el mar, el proceso de regularización de embarcaciones pesqueras iniciado por el Gobierno central se hace sentir especialmente en un puerto como el de A Illa. «A metade da nosa flota está pendiente diso», decía ayer el patrón mayor, Benigno Chaves. Hay, por tanto, muchos barcos que medir y mucho papeleo que arreglar. También será mucho el dinero que los armadores tendrán que invertir en la obtención de los proyectos y los documentos que se les reclamarán. «Son cartos, pero non son tantos se realmente ao final queda todo claro», decía el patrón mayor. Y es que Chaves asegura que los isleños llevan años esperando la oportunidad de legalizar una flota «da que ninguén se acordou nunca».
Pese a ese deseo por que el proceso llegue a buen puerto, el responsable del pósito isleño advierte de que la cofradía no comulga con todas las premisas del Gobierno. Especialmente en lo que al caballaje se refiere. Según está establecido, las embarcaciones que hayan cambiado sus motores podrán legalizar los nuevos siempre y cuando estos no superen en más de 20 caballos lo reconocido ya en los papeles.
Paso atrás
En el caso de A Illa, explica Benigno Chaves, hay muchas embarcaciones que aparecen registradas como dornas impulsadas «a remos y a vela», pero que han ido convirtiéndose con el paso de los tiempos en embarcaciones con motores de más de 20 caballos.
Si no cambian las premisas del Gobierno, para regularizar esos barcos los motores deberían volver a ser cambiados por unos de menos potencia. «Na Illa, cos 20 cabalos non se lle resolve a vida a ninguén, non se lle arregla o problema que ten esta xente», concluía el patrón mayor. Un motor de ese caballaje sería, además de poco operativo, «máis inseguro no mar». Por esa razón, las cofradías han propuesto al Gobierno que modifique su criterio sobre esa cuestión y que se limite a establecer un máximo de caballaje. «Así o problema quedaría solucionado. Para facelo so fai falla mirar cun pouco de respecto aos mariñeiros».