Otra encrucijada para el PSOE

La Voz

AROUSA

Un grupo de notables enfrentados a la «perestroika» de Ravella tratan de hacerse con el control de la ejecutiva de Vilagarcía

28 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Hace ya bastante tiempo que el PSOE ostenta un papel predominante en la vida política e institucional de Vilagarcía. Desde que Javier Gago se aupase a la alcaldía, en 1991, los socialistas han ido escalando peldaños hasta convertirse en la primera formación, no solo en las elecciones municipales, sino también en las autonómicas y las generales. Esta circunstancia explica que a lo largo de tan prolongado período de hegemonía el puño y la rosa haya protagonizado más noticias relacionadas con sus pulsos internos que con su proyección hacia la sociedad. En otras palabras, donde no hay nada que rascar no hay quien se pelee. La nave socialista ha sido y es, muy al contrario, un extraordinario instrumento de influencia. Así que hay debate.

El abandono de Gago López de la política municipal, anunciado con varios meses de antelación con respecto a los comicios municipales, abrió el último y todavía vigente proceso de choque interno, cuyas consecuencias comienzan a ponerse sobre la mesa con nombres y apellidos. Como en cualquier renovación con poder de por medio, el mecanismo de elaborar una candidatura y poner en marcha un nuevo período de gobierno, esa especie de peculiar perestroika , ha ido dejando por el camino un buen número de descontentos, que ahora al fin parecen destapar sus cartas. Nombres como los de Tuco Renda , Roberto Araújo o incluso Manuel Rodríguez Cuervo se citan ya abiertamente como integrantes del enésimo sector crítico en el seno del PSOE.

Lo complicado del caso es que sus motivaciones a la hora de plantear una alternativa a la línea oficial del partido son tan variadas como sus propios perfiles políticos. Lo único que tienen en común es el enfado, especialmente hacia el secretario provincial del PSdeG, Modesto Pose, al que atribuyen el origen de todos los males por los que atraviesa el puño y la rosa.

El cabreo, bien es cierto, es un factor de indudable potencia movilizadora, pero su utilidad resulta más bien escasa a la hora de crear algo. Así que la única bandera que tan heterogéneo grupo puede enarbolar como faceta constructiva es la añoranza de otra forma de hacer las cosas, la reivindicación de tiempos mejores. O lo que es lo mismo, la defensa del período anterior de gobierno. Abrazan, en pocas palabras, una suerte de gaguismo sociológico.

No está tan claro, sin embargo, que el propio Gago esté dispuesto a respaldar un pulso de esta magnitud, con el control de la próxima ejecutiva local como objetivo. Como tampoco está claro el papel que en este enfrentamiento podrían jugar gente como Alejandro Quintela , Carlos Berride o Faustino Laya , cuyos planteamientos distan, los unos de los otros, como el día de la noche. El actual presidente de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía constituye un referente básico en la vida política y social de la capital arousana, y probablemente no comparta muchos de los caminos que el nuevo gobierno municipal y su partido han emprendido en el último año y medio. Pero de ahí a liderar una corriente crítica y pugnar por el control de la agrupación socialista local media un largo trecho.

En el lado oficial de la balanza se sitúan Pose, el grupo municipal y la actual ejecutiva; Dolores García y Marcelino Abuín , pero también Lino Mouriño o Tania García . Siempre es peligroso disparar al mismo tiempo hacia todos los frentes, y este es, seguramente, uno de los precios estratégicos que más factura le están pasando a la maquinaria de Ravella, cuyo impulso renovador ha afectado tanto a áreas que funcionaban razonablemente bien como a departamentos que no lo hacían en absoluto.

El grupo municipal confía en los dos próximos ejercicios para hacer patente que el Concello marcha. Inversiones como Luz Salgada y Arousa 21 supondrán una inversión cercana a los 10 millones de euros sobre la ciudad, sin tener en cuenta que en el mismo período han de entrar en funcionamiento infraestructuras como las dos circunvalaciones. Pero que el proyecto llegue a buen puerto pasa, en buena medida, por la forma en la que se elija a la inminente ejecutiva local del PSOE. Lo mejor que le puede suceder al puño y la rosa es un acuerdo razonable entre sus dos grandes referentes, Pose y Gago, que impulse la renovación sin renunciar a la experiencia y a lo más positivo del legado anterior. Pero sin caer, por ello, en la simple componenda, en el intercambio de cromos que solo conduciría a una directiva llena de trampas. Si algo así no se consigue, habrá dos candidaturas. Y a votar.

A un lado aguardan los socios del BNG y la guadaña de IU. Y enfrente el PP de Tomás Fole, que se ve maduro para gobernar. Así que les toca hilar fino.