Las dos ruedas arrasan en Vilagarcía

AROUSA

Bici y motocicleta se alzaron con el título de vehículo más eficaz en un circuito urbano en el que compitieron también un taxi, un coche, un autobús y un peatón

17 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

A las diez de la mañana de ayer, alrededor de una mesa instalada en el centro de la plaza de Galicia se arremolinaban los seis participantes en la carrera de medios que se organizó para inaugurar la Semana da Mobilidade. A la alcaldesa de Vilagarcía, Dolores García, le había tocado viajar en taxi; su teniente de alcalde, Xosé Castro Ratón, tenía que desplazarse a pie; otro concejal, José Luis Rivera Mallo, lo haría en su coche propio, el popular Tomás Fole -acompañado de una carpeta con el emblema de su partido- viajaría en autobús; el presidente del Motoclub 36600, Jesús González, fue el encargado de realizar el recorrido en moto; y el periodista radiofónico Eloy Magariños cogió la bicicleta.

La carrera estaba planteada como una prueba para analizar qué medios de transporte resultan más eficaces para desplazarse en Vilagarcía. Sin embargo, los participantes no dejaron a un lado su espíritu competitivo. Castro Ratón y Tomás Fole casi se olvidan de firmar la salida con las prisas por iniciar el itinerario.

Finalmente, cuando pasaban dos minutos de las diez, los seis participantes iniciaron su ruta. El recorrido diseñado por el coordinador de la prueba, el policía local Carlos Oubiña, partía de la plaza de Galicia hacia el colegio de O Piñeiriño, después hacia la estación de tren, el Concello y, por fin, de vuelta al punto inicial. En total unos cinco kilómetros de recorrido en un día de mercado.

Para que quedase claro que no había trampa ni cartón posible, cada uno de los participantes iba acompañado de un árbitro. Además, en los puntos intermedios había jueces que vigilaban que se cumpliesen las normas y sellaban el paso de cada uno de ellos por los puntos de control.

Mientras en la plaza de Galicia los curiosos se preguntaban qué pedían en aquella mesa instalada en el centro de la zona peatonal, los seis participantes emprendían su recorrido.

Veintidós minutos después asomaban, al unísono, los dos primeros participantes: uno por Conde Vallellano, el otro por Padre Feijoo. Los vehículos de dos ruedas, bicicleta y ciclomotor, fueron los primeros en llegar. En principio hubo dudas, porque el ciclomotor realizó el itinerario en sentido inverso. Así que Jesús González tuvo que repetir y demostrar que el tiempo era similar para que su primer recorrido pudiese ser dado por bueno.

La alcaldesa, tercera

La tercera en llegar fue la alcaldesa, solo tres minutos después. A las diez y veintisiete minutos alcanzaba la plaza de Galicia tras haber recorrido los tres puntos intermedios y haber pagado los siete euros con setenta céntimos de la carrera.

Hubo que esperar todavía trece minutos hasta la llegada del cuarto clasificado, que fue José Luis Rivera Mallo. El portavoz de Ivil, cansado ya de buscar donde aparcar -porque, por supuesto, no estaba permitido estacionar en doble fila ni en el lugar del autobús-, dejó su coche en Os Duráns, realizó la parada en el Concello y cubrió el resto del trayecto a pie. «El problema son los aparcamientos», se quejaba Rivera.

Y de hecho, si en lugar de realizar el último trayecto caminando lo hubiese hecho en coche, posiblemente hubiese sido adelantado por el siguiente clasificado, Xosé Castro Ratón, quien, como peatón, realizó el recorrido en 51 minutos, trece más que el automovilista.

El que salió peor parado en la comparación fue Tomás Fole, que utilizaba el autobús y que tardó una hora y once minutos en realizar el recorrido. Pese a que es uno de los medios más baratos (2,20 euros costó el recorrido), en esta ocasión no se reveló como el más eficaz para desplazarse en Vilagarcía, al menos en el itinerario elegido. Claro que, como decía Fole al concluir, «los últimos serán los primeros». Aunque, entrados en refranes, más de uno se acordará del otro que dice que quien no se consuela es porque no quiere.

Por lo tanto, las conclusiones son claras: para desplazarse en Vilagarcía lo mejor es recurrir a los vehículos de dos ruedas, aunque si el circuito se restringe a las calles del centro, bicicleta y moto estarían seriamente reñidos con el peatón. El coche, para trayectos cortos, mejor dejarlo en casa.

En todo caso, si esas son las conclusiones a primera vista, el policía Carlos Oubiña tomó buena nota de todos los datos para extraer conclusiones más profundas en los próximos días, teniendo en cuenta no solo el tiempo, sino también la distancia recorrida, el consumo y la contaminación atmosférica y acústica.