El Partido Popular de la comarca, con el presidente provincial, Rafael Louzán, a la cabeza volvió a reunir ayer a sus alcaldes y concejales para denunciar las deficiencias que, afirman, presentan las obras de la autovía de O Salnés. A pie de carretera, desplegaron un panel con fotografías para demostrar que, mes y medio después de haberse inaugurado la vía, muchas de sus peticiones siguen sin ser atendidas.
Rafael Louzán explicó que hay numerosos particulares que siguen sin poder entrar en sus fincas porque los caminos de acceso están incompletos, en su mayor parte en lo que afecta a la pavimentación. A juicio del PP, la situación se va a complicar cuando llegue la vendimia y auguran problemas para realizar, por ejemplo, labores de carga y descarga de la uva.
Otro aspecto sobre el que ayer también quiso llamar la atención el PP, con ilustración fotográfica incluida, es el que se refiere a la existencia de tubos metálicos en la carretera. En plena construcción de la autovía se desplomó un trozo de la entonces vía rápida, lo cual se achacó al mal estado que presentaban los tubos.
Aquel episodio levantó una importante polémica porque desde la Xunta señalaron al PP de Manuel Fraga como el responsable de que las obras no se hicieran bien. En su lugar, las tuberías de la flamante autovía son de hormigón, aunque parece que no en su totalidad. Louzán mostró ayer una fotografía de un tubo metálico que existe en el tramo de Sanxenxo. «¿Que pasa, estaban entón enganando á cidadanía co único fin de culpar ao PP? Como ocurre en outras moitas cousas, no goberno da Xunta din unha cousa e fan outra», añadió el líder de los populares.
Demandas
En el listado de defectos de la autovía, el PP destacó ayer dos. La primera es la falta de un acceso en condiciones para unir la ruta da Pedra e a Auga a través de la autovía. Actualmente, hay que atravesar entre las rotondas que comunican con la autovía, por pasos de peatones pintados en tramos en las que los coches van a bastante velocidad y sortear, después, zonas tomadas por la maleza. El PP pidió en su día que se construyera un paso subterráneo para ganar en seguridad y comodidad y ayer insistió en que es necesaria una «solución definitiva» para «non estrangular» esta ruta turística.
El segundo problema lo presenta el firme de la carretera que une la autovía con la rotonda de Ribadumia. El pavimento está deteriorado y en el PP no entienden como, «despois de ter feito unha autovía que costou decenas de millóns, a Xunta non inviste 30.000 euros en arranxar este tramo, que non ten nin un kilómetro», indicó. «¿E que se quere facer dano?» se preguntó Louzán. Él mismo se respondió: «todo por un capricho».
Frente a lo que en el PP interpretan como caprichos de la Consellería de Política Territorial, Louzán asegura que tanto la Diputación de Pontevedra, que él preside, como los concellos de la comarca y los particulares, ofrecieron toda la colaboración para construir la autovía. En contrapartida, los populares exigieron ayer a Política Territorial que «acelere o remate das obras».