Flores de Castilla en Ponte Arnelas

AROUSA

La localidad volvió ayer a ponerse el traje de fiesta para celebrar, con misas y pulpo, la onomástica de Santa Marta

30 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Aurora lleva ya muchos años vendiendo su pulpo en la romería de Santa Marta. Los asiduos de la fiesta de Ponte Arnelas coinciden con ella cada año y ya la saludan con familiaridad. Ayer, Aurora levantaba su producto y lo enseñaba a sus clientes: «Mirade qué bonito. Unha flor de Castilla».

Pero a esta mujer de sonrisa constante no la reconocieron ayer tantos comensales como de costumbre. Porque la de ayer fue una jornada floja en Santa Marta. Quienes no se pierden nunca la cita con el pulpo en Ponte Arnelas coincidían en que este fue uno de los años en los que se vio menos gente. «É no medio da semana», decían unos. Otros echaban la culpa a la crisis económica y otros incluso a la feria medieval que ya había llenado el lugar durante el fin de semana.

Así que las mesas colocadas en carpas, garajes y emparrados no lograron llenarse, y los romeiros menos madrugadores no se vieron obligados, como suele ser habitual, a tostarse comiendo al sol. Aún así, los pulpeiros y los puestos de comida fueron los más afortunados, y junto a ellos los vecinos mejor ubicados, que se embolsaban tres euros por cada vehículo estacionado en sus fincas.

Mientras, los tenderetes ambulantes que ofrecían camisetas, bolsos, pulseras, blusas e incluso un cómodo peinado de trenzas, no pudieron cerrar julio haciendo el agosto. Algunos dejaban pasar las horas cómodamente sentados y otros, incluso, se tumbaron a dormir en el suelo.

Con todo, hubo quien no se resistió a acudir a Santa Marta, que ya sea por motivaciones religiosas o por impulsos culinarios, siempre es un buen plan. En la capilla, los fieles volvieron a untar bastoncillos con aceite de oliva para limpiarse los oídos. Fuera, los pulpeiros fueron, mal que bien, vendiendo su producto, a siete euros la ración.