López Aguilar apuesta por un freno común europeo a la inmigración ilegal


Juan Fernando López Aguilar es catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Aunque la ocupación que más prurito le ha cosechado en los últimos años es la cartera de Justicia que desempeñó en el primer Gobierno de Zapatero. López Aguilar es, también, el futuro cartel electoral del PSOE para los comicios europeos del próximo año. Un bagaje que convierte al político y jurista canario en uno de los mayores atractivos del curso de verano que Vilagarcía acoge esta semana acerca de la lucha contra el crimen organizado.

Ayer tocaba mesa redonda en torno a la inmigración clandestina y la trata de seres humanos. El tema reunió en el auditorio, además de al ex ministro, a Ventura Pérez Mariño, juez, ex magistrado de la Audiencia Nacional, antiguo diputado y alcalde de Vigo durante varios meses durante el anterior mandato municipal, y a la profesora de Derecho Procesal de la Universidad de Santiago, Lourdes Noya. De entre las conclusiones que pudieron extraerse de la sesión, una es ya inevitable a la hora de referirse a cualquiera de las formas que adopta el delito organizado: «El crimen organizado es una de las dimensiones de la globalización, una cara oscura, una cara b de la que el tráfico de seres humanos es una de sus concreciones», apuntó López Aguilar.

Hacerle frente, argumentó a continuación, es cuestión que comienza a exceder la capacidad de reacción de los clásicos Estados-Nación en los que la comunidad internacional se ha ido articulando desde la Modernidad. La fuente de la lucha contra esta delincuencia transfronteriza se debe dar, en su opinión, «en espacios de integración fundados en el Derecho». Y no hay mejor ejemplo de un espacio así que la Unión Europea. «La construcción europea solo ha tenido visos de éxito desde que se intentó sobre la base del Derecho, no sobre la conquista militar o sobre la expansión de un determinado nacionalismo». Conclusiones a tener en cuenta en el candidato socialista.

Antes, Lourdes Noya se había internado en la figura de la víctima de la trata de seres humanos como pieza clave para la lucha policial y judicial contra la inmigración ilegal. La necesidad de que el Estado ofrezca garantías de seguridad para su testimonio fue parte fundamental de su intervención.

Muy incisivo se mostró Pérez Mariño, quien no dudó en arremeter contra las políticas de PP, Berlusconi y Sarkozy y apostó sin fisuras por la cooperación con el Tercer Mundo. «Porque -apuntó- el olor de la comida llega a África». Suya fue una de las reflexiones más interesantes de la jornada. Quiso el magistrado que los participantes pensasen en el inmigrante clandestino como una persona impelida por la miseria y quiso romper la imagen de que solo las mafias se encargan de su transporte: «Si yo estuviese en Zambia, organizaría una patera», concluyó.

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