La cuenca Miño-Sil aporta al sistema eléctrico español una parte fundamental de los megavatios que consume (de momento, más que todos los molinos eólicos juntos). Incluso sobra para surtir a Portugal. Y hasta ahora en Galicia apenas nos quedaban las migajas. Por eso hay que aplaudir la iniciativa de la Xunta de gravar a las eléctricas por el coste ecológico que estos aprovechamientos le causan a Galicia.
La pena es que solo se les va a meter mano a los grandes, cuando los pequeños ríos gallegos están infectados de molestas minicentrales que se han cargado los cauces para siempre. Seguramente era un engorro, y por la cantidad que se podría recaudar no merece la pena. Pero lo cierto es que este impuesto, sin duda justo, sabe a poco. Al menos que lo recaudado en la gran cuenca sirva para recuperar también esos regatos pequenos .