La adjudicación del espacio que rodea al recinto de la Festa do Albariño se ha convertido, en los últimos tiempos, en fuente de discusiones. Antes de que se firmara el acuerdo con Dismarga, fueron varias las empresas que se pasaron por allí.
Dos son los objetivos que persigue el alquiler de este espacio. El primero es el que las miles de personas que visitan el recinto de la fiesta tengan algo que llevarse a la boca para acompañar las miles de botellas de albariño que allí se venden. El segundo, que las arcas municipales recauden los 60.000 euros que le reporta al Concello esta adjudicación. Al principio, se alquilaba el recinto a una empresa que, a su vez, se lo alquilaba a otras firmas que se encargaban de vender comida. Pero la fórmula no convencía a nadie, porque las raciones resultaban demasiado caras. Por eso hace ahora cinco años se firmó el contrato con la empresa Dismarga.
Pero entonces surgieron las quejas de los hosteleros del municipio. Protestaban porque la firma se instalaba durante tres semanas en el recinto de A Calzada, haciendo la competencia a sus negocios en la época en la que tienen más trabajo. Por eso se optó, una vez concluido el contrato con Dismarga, por recortar la duración de esta carpa hasta las dos semanas.