Mucho por hacer en bancos, comercios y edificios públicos

La Voz

AROUSA

Con todo, las dificultades que Joaquín Gutiérrez encuentra en la calle no son nada comparadas con las que tiene para acceder a determinados edificios. «Hay bancos a los que no puedo ir», afirma. Y no es de extrañar, puesto que muchas oficinas bancarias y establecimientos comerciales todavía tienen escalones para subir. Lo mismo ocurre con edificios como el Liceo-Casino, al que solo se accede por unas escaleras imposibles de rebasar para una silla de ruedas.

Estas barreras obligan a elegir muy bien el lugar donde se realizan las compras o el que se escoge para pasar un buen rato. «Si quiero ir a comer fuera, por ejemplo, -dice Joaquín- tengo que elegir un lugar al que pueda entrar sin problemas.

En los edificios públicos todavía queda mucho por hacer. En la propia Casa Consistorial, por ejemplo, la parte antigua es inaccesible, mientras que en la parte nueva las sillas se mueven sin grandes dificultades, eso sí, siempre que les abran las puertas a su paso.

En los presupuestos que el gobierno municipal vilagarciano presentó hace unos días para este ejercicio se prevé una partida de 66.000 euros para la eliminación de barreras en edificios municipales.

Las dificultades atañen también al transporte público: «Cuánto dinero me tengo gastado para ir en coche a Pontevedra porque en el autobús no puedo subir», se lamenta Joaquín Gutiérrez. En este sentido también se han hecho cosas, es cierto, y tanto la empresa de transporte urbano, Pereira, como algunos taxistas, han dado un importante paso hacia la accesibilidad y cuentan con vehículos adaptados.

Pero un breve circuito por Vilagarcía revela que todavía queda mucho por avanzar.