Paseo, bajo la lluvia, por la historia

Rosa Estévez redac.arousa@lavoz.es

AROUSA

Puede ser que los gallegos ya no estemos tan acostumbrados como antes a que caigan chuzos de punta. Quizás sea por eso, porque andamos algo desentrenados en esto del clima, por lo que algunos de los invitados al recorrido inaugural por la ruta del Castro Alobre pensaban que el paseo iba a ser aplazado hasta que llegasen tiempos mejores, o menos húmedos. Pero se equivocaban: con Marcelino Abuín como guía, concejales (del PSOE, del BNG y hasta del PP) y plumillas empezaron a escalar, a eso del mediodía, el Castro Alobre.

Incluso desde debajo de un paraguas, ese rincón de Vilagarcía resulta hermoso para todo aquel que asoma la nariz más allá de portalón que lo cierra. Quizás por esa hermosura, y por su proximidad al mar y al río, empezó a ser habitado hacia el siglo cuarto antes de cristo. De aquellos remotos vilagarcianos no se han encontrado, de momento, demasiadas pistas. Las huellas que tras ellos dejaron los romanos son más visibles. Especialmente, desde que hace unos años se iniciaron las excavaciones arqueológicas en la zona (que por cierto, continuarán pasado el verano). Marcelino Abuín -ahora concejal, antes padre de estas prospecciones- recordaba ayer que muchas veces él y su equipo trabajaron en días de lluvia. «Nos llegaba el agua hasta aquí», decía. Y se señalaba el cuello.

El Concello de Vilagarcía ha decidido hacer una apuesta por el Castro Alobre para convertirlo en el gran parque de Vilagarcía. Este mes, y el que viene, todos los que quieran recorrerlo podrán sumarse a las visitas guiadas que tendrán lugar sábados y domingos a partir de las siete de la tarde. En julio y agosto, el acceso será libre, tanto para los que solo buscan estirar las piernas como para los que quieren aprender un poco de historia sobre el terreno: unos paneles explicativos jalonan el recorrido.

La de ayer fue, por aquello de la incómoda lluvia, una visita rápida y veloz. Marcelino Abuín, que actuaba como maestro de ceremonias, apuraba las explicaciones dadas al pie de los restos arqueológicos que él mismo ayudó a sacar a la luz. Explicó Abuín lo que dice el folleto editado para promocionar el Castro Alobre: que este es un lugar para «facer unha fantástica viaxe dende a cultura castrexa ata o Medievo, pasando pola romanización. Tamén é posible achegarse ás primeiras formas de comercio marítimo, berce do actual porto de Vilagarcía; coñecer a mais antiga telleira do Noroeste peninsular, e deixar voar a imaxinación arredor de mitos e lendas». Y todo, en el corazón de la ciudad.

La visita realizada ayer sirvió para sacar varias conclusiones. La primera, bromeaba Abuín, que el parque «pódese visitar con chuvia». La segunda, que antes de iniciar las rutas será necesario pasarle la tijera a las hierbas que han convertido el recorrido en casi una selva. La tercera, que el parque tiene todos los boletos para convertirse en uno de los mejores rincones de toda Vilagarcía de Arousa.