En tanto no se aborden soluciones más ambiciosas, el Concello de Vilagarcía estudia la adopción de medidas que contribuyan a frenar la velocidad y la circulación desbocada que en ocasiones soporta la avenida de A Mariña. La más obvia es el refuerzo de la presencia de la Policía Local en la zona, como factor disuasorio.
Un elemento que se ha mostrado muy útil a la hora de reducir las ganas de pisar el acelerador son los badenes o pasos de peatones elevados. Este tipo de dispositivos funcionan, por ejemplo, en la calle Camilo José Cela, del barrio de O Piñeiriño, o en A Escardia, frente al centro escolar. En A Mariña hay cinco pasos de peatones, a los que se unen los seis que jalonan Rivero de Aguilar, la vía que transcurre entre el complejo lúdico de la TIR, una zona afectada también por el problema, y O Cavadelo. Elevarlos sería positivo.