Remando contra viento y marea

AROUSA

Lara hizo su primera travesía a los dos años, alrededor de A Toxa y junto a su padre. Doce años después, los dos siguen enganchados al piragüismo

11 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Eu díxenlle que non se metera nisto, porque é moi duro», explica Simón. Pero Lara no le hizo caso y a los siete años empezó a remar con el club Breogán de O Grove. Este es un caso en el que bien se puede aplicar aquello de que de casta le viene al galgo. Simón Díaz lleva 28 años haciendo kilómetros sobre una piragua y su hija se subió a un cayuco cuando apenas sabía hablar. «Con dous anos xa lle deu a volta a Toxa. Empeñouse en que quería vir comigo, púxenlle o chaleco e ata quería coller a pala», explica su padre.

Doce años después, Lara es una de las palistas de su categoría más destacadas de Galicia y España. Siendo Infantil B quedó campeona gallega absoluta y este año consiguió el octavo puesto de España en fondo, lo cual le llevó al Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra.

Es duro, tanto para los padres como para la joven. Lara está toda la semana en Pontevedra, entrenando y estudiando tercero de ESO, hasta el viernes, que vuelve a O Grove. Y cuando cruza O Bao es para reencontrarse con la piragua. Este deporte engancha aunque cueste lágrimas, lágrimas de dolor y de rabia. Lo saben Simón y Lara porque ambos pasaron ya la experiencia de remar con una lesión. «Cando gañei no 85 o Príncipe de Asturias co K-4 levaba 32 kilómetros co ombro lesionado, aquel día chorei de rabia», relata Simón.

Después de casi tres décadas remando, Simón tiene muchas anécdotas que contar y muchas millas marinas a sus espaldas. Viniendo de un club como el Breogán, con olímpicos entre sus filas, es difícil destacar pero Simón tiene también un meritorio palmarés. Aquel 1986 fue su mejor año: campeón gallego en mil metros en K-1 y puestos de cabeza también en el K-2 y K-4. Incluso estuvo en la selección gallega cuatro temporadas, pero para estar en la élite del piragüismo había que sacrificar otras cosas «e para min era imposible, o meu pai estaba enfermo e tiña que axudar á miña familia», relata. Simón no pudo dar el salto, por eso ahora le resulta más gratificante, si cabe, ver que su hija sí lo está haciendo. «Para min é un orgullo», señala satisfecho, aunque su consejo de cabecera para Lara sigue siendo el mismo: «que estudie, e que cando reme que se divirta, que coa presión que hai neste mundiño, senón, é imposible aguantar psicolóxicamente».

Desde luego Simón sigue divirtiéndose hasta el punto de que a sus 43 años ni se plantea dejarlo. Tiene buenos ejemplos que seguir. El piragüista en activo más veterano de Galicia tiene 64 años, y el de España, 84. «Non sei se eu aguantarei tanto, pero remarei ata que teña saúde», explica.

Sale a la ría menos de lo que le gustaría porque su trabajo se lo impide pero roba tiempo al sueño -algunas veces entrena a las seis de la mañana- para no perder la forma. Actualmente es décimo de España en fondo y es tal su entusiasmo por este deporte que cuando estuvo trabajando en Canarias, hace unos años, intentó formar allí un club. La idea no salió adelante porque no encontró apoyos ni había tradición suficiente. En O Grove es otra historia. Rara es la familia que no tiene entre sus miembros un remero o un palista. El hermano de Simón, fallecido a los 26 años, llegó a estar en la selección española y ahora es su hija la que sube el apellido a los podios. El sueño de Lara es llegar a unas olimpiadas y, como su padre, cumplir los cuarenta paleando. «Me gustaría ser como él», comenta. Lo que está garantizada es la cantera. Su primo Daniel Garrido ya empezó en el Breogán, con seis años. Otros nombres de la saga son sus primos segundos Álvaro y Sara Bravo.