El puente desde otras perspectivas

Bea Costa beatriz.costa@lavoz.es

AROUSA

03 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Hesperia sigue introduciéndonos en nuevos mundos, bien a cuenta de la amplia gama de arroces que se cuecen en sus cocinas, bien a través del arte floral oriental. Mañana es la última ocasión para visitar la exposición Bonsái, esculturas vivas instalada en los salones del Gran Hotel de A Toxa y que está abierta para todo el público que guste de disfrutar y aprender un poco más sobre estas disciplinas. Es una ocasión única porque, según informa la organización, la iniciativa no tiene precedentes en Galicia. Se nutre de ejemplares pertenecientes a varias colecciones, entre los que hay bonsáis centenarios y alguno que alcanza un valor en el mercado de 36.000 euros. Todo ello bajo la coordinación de dos expertos: el cambadés Benito Fernández , propietario de la floristería Hedra y campeón de Galicia en arte floral, y Luis Pillado , director de la escuela Arbres Bonsáis Escola. Pasen y empápense de la espiritualidad que los antiguos samuráis encontraban en las flores.

Entre plantas y flores seguimos, y sin movernos de O Grove. En este caso se trata de una exposición de los maios que participaron en el concurso celebrado el pasado jueves. Durante toda la semana estarán en la Praza de Arriba, para que el público valore. El jurado decidió que el mejor era el elaborado por la asociación de vecinos de Ardia, que recrea un alambique y una lagareta , seguido del maio tradicional realizado por la residencia del Santo Ángel y un humedal, con garzas incluidas, presentado por Antía y Sabela. Tres premios para tres aspirantes pues la participación en el concurso no pasó de ahí. Os maios se quedaron cortos esta vez. Motos en Cambados. La Adega Condes de Albarei recibió ayer la visita de más de un centenar de motos procedentes de toda España dentro de un acto enmarcado en la octava Concentración Nacional del Club BMW Touring. La caravana llegó a las once y media de la mañana a Castrelo y, una vez allí, los moteros aparcaron los cascos para visitar las instalaciones y asistir a una clase acelerada acerca de la uva albariña y la elaboración de los monovarietales. Lo mejor estaba por llegar; una degustación de los vinos de la nueva añada acompañados de camarones y empanada, que así baja mejor.