El Vilalonga, entre la alegría y el temor por Comesaña y Machu

La Voz

AROUSA

Podría ocurrir que el Vilalonga no acceda finalmente a la fase de ascenso a Segunda B. Pero de lo que puede estar segura su afición es de que los hombres de Josiño Abalde morirán con las botas puestas. El conjunto arousano superó el domingo un escollo de la talla del Narón. Y lo hizo a pesar de las múltiples trampas de un equipo que optó por reservar a sus figuras, Ángel Cuéllar y Rubén Pardo, y suplir sus ausencias con un fútbol trabado hasta que el gol de Saúl (minuto 22) le obligó a pensar en buscar a conciencia la portería del Vilalonga. A partir de ahí, un buen partido que, unido a los empates del Cerceda (1-1 en casa con el Pontevedra B) y el Coruxo (0-0 en su visita al Montañeros), deja a los del Novo San Pedro a tres puntos del cuarto y último puesto de promoción.

La alegría en el seno del Vilalonga se mezcla con la preocupación por el estado de Machu y Jorge Comesaña, ambos víctimas de la dureza del juego del Narón. El primero se tuvo que retirar con mucho dolor en el minuto 47, y el segundo ni siquiera pudo acudir ayer a su trabajo, con el ojo izquierdo completamente cerrado por un fuerte golpe en la ceja.