Llevan veinte años «quemando» sus coches para atender los domicilios; están hartas, y para exigir que Sanidade les facilite transporte, desde febrero hacen las visitas a pie
27 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Bárbara fue ayer a realizar las pertinentes curas a Francisca, una vecina de Vilagarcía que lleva tiempo encamada y que precisa de asistencia sanitaria a domicilio. Bárbara es enfermera, y desde hace casi dos meses, realiza las visitas a los pacientes andando. No pasa nada cuando tiene que atender a Francisca, que a fin de cuentas vive en el centro de Vilagarcía, pero otra cosa es ir hasta Bamio, Aralde o Castroagudín. El Concello de Vilagarcía ocupa una gran superficie y muchos domicilios quedan a diez kilómetros del centro.
Como Bárbara, doce de la veintena de enfermeras que realizan visitas a domicilio en Vilagarcía van a pie cargadas con el botiquín a las casas de su pacientes. Lo hacen en protesta por no tener transporte sanitario, porque llevan veinte años destrozando sus coches por las corredoiras de las zonas rurales, pagando las multas de tráfico y sin que nadie les reintegre la gasolina ni las reparaciones de los vehículos. Además, el seguro les sale más caro por utilizar el coche como transporte sanitario.
Y todo por 27,5 euros al mes que figura en sus nóminas en concepto de visita domiciliaria. «Hace unos días una de nosotras tuvo que aparcar en zona prohibida porque era un caso urgente -contaba ayer una de las afectadas antes de emprender la caminata hacia los domicilios- y por supuesto, tuvo que pagar la multa. Y a cambio recibimos un euro al día».
En cada jornada realizan entre dos y cinco domicilios, y si quedan en Aralde o Galáns, al final son veinte kilómetros entre la ida y la vuelta. Suministran el sintrom y realizan extracciones, llevan a cabo curas e inyectan insulina a los pacientes que lo necesiten.
Las enfermeras insisten en que no quieren dinero, sino transporte sanitario para hacer los domicilios. Cuando el hospital puso en marcha, hace unas semanas, el programa de hospitalización domiciliaria, se dotó al personal de dos ambulancias para los desplazamientos. «Y nos parece muy bien que lo hayan hecho -decían ayer las afectadas-. Pero los fines de semana esos domicilios los tenemos que atender nosotras o los del PAC, y poniendo nuestro coche. ¿No tenemos nosotros los mismos derechos que ellos?», se preguntan.
Recogida de firmas
Las movilizaciones en la provincia de Pontevedra empezaron en el mes de febrero. Antes, en noviembre, enviaron escritos personales a la Consellería de Sanidade denunciando la situación y avisando de que, si no se les proporcionaba transporte, a partir de febrero empezarían a hacer los domicilios andando. No recibieron respuesta, así que cumplieron con la amenaza. Al mismo tiempo pusieron en marcha una campaña para recabar apoyos, y en Vilagarcía van ya por las dos mil firmas.
Son conscientes de que su protesta ocasiona molestias a los pacientes, y no solo a los de los domicilios, que tienen que esperar a que llegue la enfermera andando desde el centro de Vilagarcía, sino también a los de las consultas, que también sufren los pertinentes retrasos. «Queremos agradecer la solidaridad de la gente, que lo está entendiendo y se están portando muy bien -explicaban ayer-. A veces en la consulta tienen que esperar hasta una hora a que lleguemos».
A las enfermeras de Cambados, Pontevedra y Vilagarcía se les sumarán el próximo mes las de Ferrol y otras zonas de A Coruña. Así que cada vez será más habitual ver al personal sanitario pateando calles y corredoiras. Esperan que así la administración les haga caso y les proporcione transporte. Mientras, se mantienen en forma. Al menos algo salen ganando.