Fue Manuel Villaronga, periodista y escritor de pluma fina y mejor dardo, el que ayer dio en el clavo en la presentación del magnífico libro que José Luis Teófilo ha hecho sobre los 50 años del baloncesto en Vilagarcía. Reivindicó la insignificancia de una ciudad, de unos deportistas y de tanta gente. Una insignificancia que, sin embargo, nos ha hecho enormes. Nos ha hecho campeones y no solo de trofeos, sino de emociones. Anoche se vivieron muchas. Fueron muchos recuerdos y hubo lágrimas. Una cosa quedó clara. Vilagarcía se escribe con b. Con b de baloncesto.
El acto de presentación, organizado por Teófilo Edicións y conducido por el entrenador Alberto Blanco, fue simplemente mágico. Una bocina anunciaba los vídeos que se pasaron con las fotos que se recogen en el libro. Muchas caras. Muchos recuerdos. Muchas emociones. Entre vídeo y vídeo, los colaboradores que escriben en el libro contaban sus experiencias. Allí subieron el presidente del Puerto y ex árbitro de baloncesto Javier Gago, el director comarcal de Caixanova, Javier Villaronga, su primo Manu, el de la genialidad de la insignificancia, y leyendas vivas del baloncesto local como Juan Luis Iglesias, Gonzalo Salgado, Juan Santos, Joaquín Briones, Siña Abeijón o Ana Padín.
Ayer se cumplía el quinto aniversario de la muerte de Miguel Ángel González, el alma del Cortegada y el embrión del Extrugasa. Para él fueron los mayores recuerdos, incluido el de su viuda Ana María García. Seguro que anoche Miguel Ángel disfrutó.